Reseña: Causas naturales, de James Oswald

causas naturalesAl parecer, James Oswald es un granjero escocés que encarna ese sueño que muchos de los que tecleamos ansiamos con todo nuestro ser: de la nada al éxito internacional en un pestañeo. De la autopublicación a la venta masiva de ejemplares. Según lo que dice la solapa, invirtió los beneficios de las primeras 50.000 copias vendidas en comprarse un tractor para la granja en la que sigue viviendo.

Dicho eso… que sepáis que James Oswald, el granjero escocés, se merece todo ese éxito y más. Causas naturales es un novelón, una maravilla que sabe conjugar muy bien todos los elementos que maneja para enganchar al lector y hacer con él lo que quiere. La novela sigue al inspector McLean desde que le asignan el caso de un cuerpo encontrado al levantar el suelo de una pequeña obra. El cuerpo en cuestión lleva sesenta años enterrado y la brutalidad del crimen, así como una serie de elementos colocados alrededor en lo que parece un extraño ritual, hacen que McLean se obsesione con resolverlo a pesar de que lo más probable es que los culpables estén muertos.

Claro, que cabe la posibilidad de que no sea así.

Lo interesante de la novela es que nos muestra la cruda realidad de cualquier inspector de policía. Al principio de la novela McLean tiene ese caso pero poco a poco la realidad se va imponiendo y las carpetas se amontonan sobre la mesa. Una serie de robos, un par de asesinatos que podrían estar conectados aunque uno de ellos tiene ya a su culpable señalado y en la morgue, un suicidio… Al final, un inspector de policía tiene que hacer frente a varias investigaciones paralelas, y ese toque de realismo le sienta mejor que bien a Causas naturales. ¿Están todas conectadas? ¿Solo alguna de ellas? ¿Ninguna? Lo cierto es que James Oswald maneja muy bien los tiempos en los que habla de cada uno de esos casos, adereza el conjunto con algunas pinceladas de tiempo libre de McLean, de su vida, de su ocio, y la historia va creciendo sin que apenas te des cuenta de ello.

Respecto a los personajes, el más importante es el propio inspector. McLean está sólidamente construido, es un tipo serio, martirizado por un par de momentos traumáticos en su pasado pero que ha sabido sobrellevar, y cada cosa que hace y dice en la novela responde con acierto a la personalidad que el autor le dibuja. Es un personaje coherente y bien llevado. No cae especialmente bien pero tampoco mal, es un tipo al que te gustaría tener de tu lado, eso sí. El resto de personajes son todos secundarios pero todos ellos están dibujados en apenas unos trazos. Lo cierto es que sorprende la capacidad de Oswald para hacerte conocer a los personajes sin apenas hablar de ellos. Así, adorarás al instante a Alison Kydd y a McBride; Bob el Cascarrabias te caerá bien a pesar de su aparente desidia por todo; odiarás desde el primer instante al comisario…

Y la trama… bien llevada, lo suficientemente enrevesada para hacerte dudar en más de una ocasión, pero en esencia todo lo sencilla que debe ser una trama policial.

Pero es que hay otro detalle, tal vez el que hace que Causas naturales destaque de entre todas las novelas negras que haya en la estantería: y es su ambigüedad. En la recta final la trama toma un cariz… peculiar. Es difícil hablar de esto sin reventarle la trama a quienes no la hayan leído. Y es por eso que pienso que lo peor que tiene la edición que Planeta ha sacado en España es la sinopsis. Por el amor de Dios, evitad leerla. Coged el libro, lleváoslo a casa, disfrutadlo como sé que lo haréis, pero no miréis la sinopsis de la contraportada. Porque si algo te hace parpadear sorprendido en esa recta final, si algo te hace pensar “¿qué cojones?”, es cierta pieza del puzle tratada con la ambigüedad suficiente como para que dudes de ella hasta el final. Y solo entonces, tras cerrar el libro, tendrás la imagen completa y podrás tomar tu propia decisión sobre qué es lo que acabas de leer.

Y a mí eso, me ha parecido digno de aplauso. Lo mejor del libro.

Añado un detalle: al final del libro, el autor hace una pequeña nota explicando de donde salió la novela e incluye un par de páginas que contienen el “capítulo cero”, el que dio origen a la historia pero que acabó eliminando por parecerle demasiado… heavy. La verdad es que es un pequeño regalo. Y sí, es comprensible que decidiera eliminarlo de la versión final. Un inicio tan fuerte podría haber echado atrás a muchos lectores.

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