Reseña: Galveston, de Nic Pizzolatto

galvestonDespués de ver la enorme serie de TV que nos ha marcado a muchos, True Detective, el ansia-viva por querer saber más de su guionista Nic Pizzolatto, me hizo ahondar en su pasado. Para sorpresa mía, y de las editoriales, Pizzolatto había escrito una novela unos añitos atrás y… claro, eso había que leerlo como fuera.

Asistimos así a la violencia ensombrecida de la infancia de Roy Cady en el este de Texas. Su padre alcohólico sucumbió a una muerte prematura; su madre se suicidó. Ella había trabajado para el mafioso dueño de un bar. Y Roy a los 17 años comienza a trabajar también para él. Finalmente, se traslada a Nueva Orleans y se convierte en el matón musculoso de otro mafioso, Stan Ptitko.

Pasamos al año 1987, y con cuarenta tacos, Roy se está recuperando de un diagnóstico de cáncer de pulmón. Está convencido de que es terminal. Su jefe, un tanto pasota con el tema, le envía a intimidar a un funcionario de un sindicato corrupto… Pero es una trampa. Roy se da cuenta de que Stan lo quiere muerto. Roy sobrevive a un tiroteo y huye, salvando a Rocky, una chica rubia, prostituta, otra tejana. Conduciendo hacia el oeste, ella convence a Roy para que pare en una cabaña aislada donde coincidirán con Tiffany. El dilema está servido. ¿Los devaneos de la vida han llevado allí a Roy? ¿Otra trampa? Da igual. Ya no tiene nada que perder. Se visualiza en el horizonte un resultado catastrófico, para Roy y Rocky.

Una novela con doble personalidad. Unos diálogos excelentes. Una trama de personajes. Cada personaje que sale de la mano de Pizzolatto, está huérfano; fue vomitado por cualquiera de sus seres queridos. Todos ellos bajo los paisajes del hervidero sol de Texas y Louisiana.

Galveston destaca muy bien la idea, de que la vida, la uses como la uses, va a su ritmo. A su suerte. Roy es un asesino a sueldo con una enfermedad terminal, y Galveston una novela negra como unas botas de tacones desgastados. Bella a lo lejos, triste al final. La premisa es la siguiente desde que empiezas: Las cosas no van a terminar bien. Es una novela diferente. O la amas o la odias. Algo muy similar a lo que te puede ocurrir con los escritos de Thomas Pynchon o Denis Jonson. Al lector discernido que se perdió en esos paisajes lóbregos de True Detective la gustará por que ya tiene la “base”.

Galveston es una novela difícil de describir. Pero nadie le podrá quitar jamás su autenticidad. El humanismo que la sobrevuela. Es una elegía a los muertos vivos, a los que nunca regresan, a los que nunca descansan. A los que a sí mismos se perdieron y nadie los salvó en el momento justo. A los que necesitan, aún siendo fuertes, que alguien venga a buscarlos.

Yo he sido uno de ellos. Galveston tiene algo, algo difícil de olvidar.

One comment

  1. Adonita dice:

    a mi tambien me llego al alma True Detective y hare una excepcion buscando este libro, no suelo seguir a los que escriben para la tele pero creo que me gustara

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