Reseña: Halcones de Ultramar, de Robert E. Howard, Nelson y Damian Couceiro

HalconesUltramarRobert E. Howard (1906-1936) creó cantidad de historias en su corta vida. Muchas inolvidables. Terror y Fantasía Oscura. A veces, argumentos que mezclaban y creaban a su vez «grandes mitos». Otras, encumbrando lo mejor de cada uno de estos géneros con un punto considerablemente fuerte: la creación de personajes.

Publicaba asiduamente aventuras históricas y fantásticas en la revista Weird Tales, y no os voy a revelar nada si os digo que fue el creador de Conan el Barbaro, Red Sonja, Kull de Atlantis y Solomon Kane.

Junto a J.R. R. Tolkien, Robert E. Howard es considerado el padre de la Fantasía heroica moderna.

La barbarie, el estado natural de la humanidad, la guerra y el no miramiento por cortar la cabeza a alguien que se lo merece. En argumentos así, se manejaban sus personajes de espada y brujería. Pero a diferencia de otras adaptaciones de Howard, Halcones de Ultramar, trabaja más el contexto histórico.

Halcones de Ultramar, se lleva a cabo en el año 1190 dC y trata sobre las Cruzadas. Un periodo cárnico, una época de violencia y derramamiento de sangre, algo que en este ejemplar llena de gracia a su protagonista, Cormac Fitzgeoffrey, un guerrero gaélico que quiere vengar la muerte de sus amigos.

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Al principio, Fitzgeoffrey llega a una taberna y tiene una dura conversación con un Cruzado. Le cuenta como se han desarrollado sus últimos días y como ha sobrevivido a lo imaginable en el campo de batalla. También una historia que involucra directamente al Rey de Inglaterra, al cual venden como un guerrero terrible, pero para nada. En la segunda mitad de la trama encontramos a Fitzgeoffrey siguiendo la pista de un hombre que se suponía iba a ser aliado de un amigo suyo, pero que al final lo traicionó y resultó muerto. Fitzgeoffrey se encarga de ese hombre poderoso y de su legión de soldados.

El asunto del honor.

El arte de Damian Couceiro es genial en este cómic. Crea escenas secas que cobran vida. Trabaja la línea oscura y sus batallas representan delirios de caos y derramamiento de sangre de forma realista. Fitzgeoffrey es un tipo siempre irritado, de naturaleza poderosa y temido en presencia. Es menos un personaje que un estereotipo, y los autores no se apartan de eso.

Publicado por Yermo Ediciones, una editorial que no hace otra cosa que editar grandes cómics inencontrables hasta el momento en este país, Halcones de Ultramar se presenta como: un cómic a tener en cuenta por lo que supone. Saber de un personaje del gran Howard, el cual hasta el momento, no podíamos tener acceso.

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Otro héroe con el hombre como centro, sí. Otro cómic con un hombre violento de acción con motivos un tanto heroicos, rodeado de cobardes y gobernantes decadentes y con una espada. Sí. Pero Cormac FitzGeoffrey es más, un adversario despiadado, un hombre para nada ajeno a las formas de derramamiento de sangre y la violencia de la época. Cormac es fiel a sus amigos, nada va a detener su búsqueda de venganza. Por juramento, un camino de venganza estará marcado por la sangre de sus enemigos.

Un cómic diferente, una lectura mucho más fuerte. Un Howard desatado.

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