Reseña: Idyll, de Elio Quiroga

idyllEsta reseña va a ser breve, y lo siento por ello, pero entenderéis las razones ahora:

Idyll es salvaje. Si alguien me pregunta mi opinión sobre la última novela de Elio Quiroga, publicada en la Editorial Dolmen, diría eso, que es salvaje. Tanto que, de hecho, no he sido capaz de terminarla. Hay quien verá esto como algo negativo, como una crítica feroz, pero nada más lejos.

Elio Quiroga es un tipo con una capacidad innata para contar cosas perturbadoras. Lo sé desde que vi aquella película escrita y dirigida por él llamada La hora fría, escrita y dirigida por él, una pequeña joya que encontré por casualidad en un videoclub (cuando todavía existían) y que vi sin ningún tipo de expectativa; una película que no sabes que es una joya hasta su última secuencia.

Que me voy por las ramas: Idyll. Salvaje. No fui capaz de terminar el libro, pero fue por una cuestión personal, dado que la etiqueta de “contenido apropiado para mayores de dieciocho años” que tiene el libro en la portada es absolutamente veraz pero no se trata del primer libro que leo que tenga dicha etiqueta. Y he visto películas salvajes sin apartar la mirada (¿descuartizamientos? No pasa nada. ¿le van a poner una inyección al personaje y el director hace el típico puto plano de la aguja entrando en la carne? Eso Víctor no es capaz de verlo y se tapa los ojillos). Simplemente, en este momento de mi vida, con dos niños pequeños en mi casa, me he vuelto un poquito más sensible a los temas que involucran críos. Y en Idyll hay temas que involucran críos.

Lo dicho, no debe ser tomado esto como una crítica. Hasta donde fui capaz de leer, que fue bastante avanzada la novela, creo que la historia resulta interesante, está bien escrita y tiene dinamismo y fuerza. Los personajes, además, son rotundos y no muestran fisuras en su elaboración. De hecho, que conste, tengo intención de terminar de leer el libro, quiero saber qué pasa en ese condenado lugar, pero necesitaba parar y respirar una bocanada de aire fresco, interrumpir la lectura con algo más ligero antes de profundizar en esa locura. Y he aprovechado para contaros mis impresiones hasta el momento.

Idyll es una novela para estómagos resistentes. Así como lo era El manantial de Alejandro Castroguer. No, definitivamente Dolmen no pone esa etiqueta por ponerla. Así que ya sabes, si eres de los que disfrutan con las emociones fuertes, déjate coger de la mano por Elio Quiroga y adéntrate en ese paradisíaco lugar.

Y luego atente a las consecuencias.

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