Reseña: El caballo y el mono, de Andreu Martín

elcaballoyelmonoCuarta y penúltima reseña dedicada a la obra más desconocida y reivindicable de Andreu Martín. Un maestro del género negro con multitud de novelas policiacas para quitarse el sombrero. En esta ocasión os presento otro de esos libros brutales, sorprendentes y prácticamente inencontrable: El caballo y el mono.

El caballo y el mono es inclasificable. Al llegar a sus últimas páginas, uno no sabe si lo que ha leído es una maravilla o un experimento. Por tanto, lo mejor es ponernos sobre precedentes.

Se trata de un libro publicado en 1984. En aquella época estaba en su máximo apogeo un problema nuevo para España: la drogadicción desmedida. La heroína se cargó a toda una generación. Echad un ojo a las películas (e incluso a la biografía) del director de cine Eloy de la Iglesia. Hoy día ya sabemos las trabas que conllevan las drogas, pero en aquella época se desconocía cuáles eran sus límites. Martín juega con la semiótica propia de camellos, monos, caballo, chocolate, etc… Es complicado crear algo de la nada, sin apenas referentes, con las noticias sucediéndose en los telediarios con el handicap de la alarma social que enturbia aún más el horizonte. No, no era fácil escribir (ni publicar) una novela de este tipo en esos tiempos.

En El caballo y el mono asistimos a un acercamiento de su autor hacia el problema de las adicciones. Nadie dijo que fuera sencillo. Aún así, esta novela tiene las descripciones más acertadas y sinceras del mono, es decir, el síndrome de abstinencia. A través de los ojos de un convicto capaz de poner el culo por una dosis en la cárcel asistimos a un descenso a los infiernos de la drogadicción sin paliativos, sin edulcorantes, sin censura. Solo su abogada, que inicia una relación romántica con él, cree que puede salvarse. No cuenta, claro, con aquellos que lo quieren muerto, esos mismos matones que lo perseguirán hasta el pueblo más perdido de Barcelona y no dudarán en tirar de gatillo para acabar con él. A destacar la escena final, sobrecogedora y demencial, digna del mejor John Carpenter: fuego, asesinos, droga y una víctima convertida en heroína en topless.

Una novela valiente, pionera en su contenido, que nos narra una historia de amor taleguero, de adicción y autodestrucción, de promesas vacías y futuros muertos. La droga convierte a la gente en peligrosa, y Andreu Martín lo demuestra en esta honesta obra.

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