Entrevista a Javier Martos

Foto Javier MartosDesde New York-Crónicas Literarias tiene el placer de presentar a sus lectores a Javier Martos, un sevillano que vio la luz al inicio del otoño de 1982. Conocido por ser uno de los traductores de Stephen King al castellano y de otros autores de renombre, hace unos años decidió poner en práctica todos sus conocimientos para convertirse, además, en escritor. Bajo estas líneas podrán conocer buena parte de su vida artística: sus traducciones, sus obras y, en primicia, sus futuros proyectos. Comenzamos.

Crónicas Literarias: Ha traducido al castellano algunos títulos de la obra de Stephen King. ¿Podría decirnos qué libros ha traducido del maestro y cuál le resultó más complicado?

Javier Martos: En solitario me he encargado de la traducción de Blaze y la antología Después del anochecer. Pero lo más difícil de traducir quizá haya sido la adaptación al cómic de La Torre Oscura (trabajo realizado junto a José Óscar H. Sendín). No solo por la limitación de espacio en los bocadillos y los paneles, sino porque el lenguaje de los personajes de la saga es muy peculiar, al punto de que hay dialectos diferentes, términos inventados, juegos de palabras… Trasladar a las viñetas el universo que ideó Stephen King resulta un trabajo complejo, la verdad. Pero a la vez es muy satisfactorio e instructivo.

CL: ¿Ha cambiado algo en su vida debido a ser el traductor del “Rey”? Me refiero a sus miedos o percepción de las cosas, porque sabido es que el mundo del señor King es muy “particular”.

JM: En realidad, no. Ya desde pequeño mis gustos por la lectura se inclinaban por el terror. Recuerdo que en el colegio siempre escogía los libros de “El barco de vapor” en tono naranja oscuro, el que indicaba que era para «los niños mayores». Shhh!, esos muertos que se callen, de Miguel Ángel Mendo, Asesinato en el Canadian Express y Terror en Winnipeg de Eric Wilson o El misterio de la cripta embrujada de Eduardo Mendoza… ¡Qué recuerdos! ¡Me encantaban esos libros!

Mi primera novela para adultos, para colmo, fue Apocalipsis, del propio Stephen King. En el supermercado, dando una vuelta por la sección de libros, me llamó la atención ese mamotreto rojo con las palabras enormes del autor; tendría yo unos doce o trece años. Mi madre puso muchas objeciones a la hora de comprarlo: no creía que fuera a leerme un libro de mil doscientas páginas. Juré y perjuré que lo terminaría y mi madre cedió. Lo acabé y luego fueron llegando los demás: La zona muerta, Cementerio de animales, It, La larga marcha… de modo que traducir los libros de King ha sido para mí una gozada, todo un camino repleto de satisfacción y disfrute. ¡Además los he podido leer antes que los demás Lectores Constantes!

CL: Además de a King, ha traducido obras de Adam Nevill y Shaun Hutson. ¿Hay algún autor que le gustaría traducir por alguna razón en especial?

JM: Lo cierto es que el mundo de la traducción me ha dado la posibilidad de encontrarme con autores que de otra forma no habría leído nunca, por falta de tiempo o por desconocimiento. Al traducir el relato «Manos de muñeca» de Adam Nevill (Antología Postales desde el fin del mundo, Ed. Universo, 2013) descubrí un autor que me ha terminado fascinando (de hecho, he acabado leyendo todos sus libros).

Si pudiera elegir algún autor para traducir, escogería a Jeffrey Archer —mi autor favorito, incluso por encima de King—, Bentley Little y Dean Koontz, escritores que por algún motivo u otro han dejado de ser traducidos al castellano y que personalmente a mí me hacían disfrutar de lo lindo.

A finales de octubre (2014) saldrá a la luz mi última traducción, Ángeles robados, de Shaun Hutson, que auguro una muy buena aceptación entre los lectores. Es una historia muy interesante.

CL: Como a muchos otros autores, ¿fue la lectura y la traducción las que le condujeron a convertirse en escritor?

JM: Más la lectura que la traducción. Quizá la traducción haya sido una consecuencia de mi adicción a la lectura y la escritura, otra manera de darle salida a la creatividad, al igual que los guiones de cómics, las reseñas, o los poemas y cartas que dedicaba a mis novias cuando era niño. Cualquier excusa era buena para coger una hoja de papel y ponerme a escribir.

Recuerdo haber leído y escrito desde siempre, desde pequeño. Cada vez que pasaba la última página de un libro, necesitaba sentarme delante de una libreta o un ordenador para escribir mis propias historias. Y hasta hoy.

CL: Es moderador de la página web del Ka-tet Corporation y colaborador de la revista digital Insomnia. En ambas ha escrito varios relatos que, a la postre, fueron publicados en diversas antologías. ¿Fueron estos sus inicios como escritor?

JM: Definitivamente sí, al menos fueron mis inicios como escritor «serio». Administrar la web Ka-tet Corp (dedicada a Stephen King y a la literatura de terror) me sirvió para abrirme las puertas del mundo de la traducción. Primero con la publicación de las noticias del autor de Maine, luego con la corrección de las galeradas de P&J (Cell, La historia de Lisey, Las dos después de la medianoche, Salem’s Lot…) y posteriormente con la traducción completa de los cómics y los libros. Paralelamente, conocí a gente que también escribía, que se presentaba a concursos, que lo intentaba en antologías… y ahí me di cuenta de que todos los relatos e historietas que tenía guardados en el cajón, y que no había enseñado a nadie, quizá podrían ver la luz de una manera u otra. Y así empecé a enviar mi obra a editoriales. Y la respuesta fue abrumadora, ¡a los jurados y editores les gustaba mi trabajo, y poco a poco iban publicando los relatos en distintos formatos!

CL: Además, publicaste Espantapájaros, escrita junto a Jesús Gordillo, con quien posteriormente volverías a trabajar en otro proyecto del que hablaremos después.

JM: Sí. Conocí a Jesús en la web y desde el principio conectamos. Me encanta la prosa cadente que tiene y sus relatos me gustaban muchísimo. Nos planteamos hacer Espantapájaros, pero sin ninguna pretensión ni expectativa. Seis relatos suyos, seis míos y lo subiríamos todo en un pequeño librito a Bubok. Nos sorprendió que se vendieran en papel una veintena de ejemplares de Espantapájaros y que la versión en digital se descargara más de mil veces. Eso nos hizo plantearnos trabajar juntos en otro proyecto más ambicioso, ya en formato novela y con la intención de enviarlo a editoriales tradicionales.

CL: He observado que tiene una gran cantidad de cuentos circulando por varias antologías, ¿veremos en un futuro alguna recopilación de todos ellos en un solo volumen?

JM: Sí, sí. El problema de las antologías de varios autores es que suelen ser tiradas bajo demanda o muy pequeñitas en cuanto a ejemplares, de modo que terminan agotándose relativamente pronto. Las revistas digitales y las webs de literatura en muchas ocasiones acaban cerradas y esos relatos se pierden. Así que decidí reunir una veintena de relatos —las historias a las que más cariño les tenía y un par más de relatos inéditos— y lo envié a Tyrannosaurus Books. Finalmente verá la luz a finales de este año (2014).

ojosdecircoCL: Me encantó Ojos de circo, escrita junto a Jesús Gordillo y publicada por Tyrannosaurus Books el año pasado. Háblenos un poco del proceso de creación de la novela.

JM: El proceso de escritura de Ojos de circo no fue demasiado complejo. Sí fue un embrollo el montar el argumento desde el principio hasta el final para que ningún cabo quedara suelto. Escribir a cuatro manos implica la necesidad de conocer al dedillo lo que va a ocurrir en la trama, porque no podíamos permitirnos caer en el error de que cada uno comenzara a inventar por separado: si lo hacíamos, el libro sería un desastre. De modo que, antes de ponernos a escribir la novela, tuvimos que enviarnos cientos de mensajes y correos electrónicos para dejarlo todo aclarado. La clave del éxito es tener claro que había que ceder en cuanto a las peticiones del compañero y ser sinceros hasta la médula: si algo no funcionaba, no valía ser melodramático ni pelota, se quitaba y punto. O se arreglaba si el pasaje era aprovechable.

Una vez que tuvimos atado el argumento, nos intercambiábamos el manuscrito cada pocas palabras (así ninguno de los dos perdía el hilo de la novela) y nos corregíamos el uno al otro con bastante dureza y sinceridad los pasajes que íbamos añadiendo a la narración. Una vez terminada la novela completa, nuestra mayor inquietud era pulir el estilo, que el lector no descubriera en ningún momento qué parte estaba escribiendo qué autor en concreto. Y, bueno, al parecer el resultado fue bastante bueno, al menos las críticas no han sido malas.

CL: Queda demostrado que la química entre ustedes funciona. En el transcurso de esta novela aparecen seres fascinantes, tanto que pido a gritos una segunda parte. ¿Tengo alguna posibilidad de volver a encontrarme con una nueva aventura circense escrita por ambos?

JM: Ojos de circo no tendrá segunda parte. La historia tenía un final concreto, y forzar una secuela sería estirar un argumento que ya está cerrado. Quizá en un futuro saquemos a la luz algún relato protagonizado por alguno de los personajes de la novela, a mí me apetece hacer algo así, pero no habrá una novela completa como continuación de la primera.

No obstante, Jesús y yo quedamos tan satisfechos del trabajo realizado que tomamos la decisión de escribir otra novela entre los dos. Ya está terminada, en proceso de revisión, así que pronto empezaremos a enviarla a editoriales. Se titula Cuando el lago habla.

CL: ¿Podría anticiparnos (en la medida de lo posible) sus futuros proyectos?

JM: Bueno, ya he comentado bastantes cositas, aunque puedo desvelar algunos proyectos más. Como he dicho, la antología de relatos saldrá a finales de año, y la traducción de Ángeles robados también. Antes, a mediados de julio, saldrá mi primera novela en solitario, titulada Promesas de que algún día, editada en la línea Z de Dolmen. A esta novela le tengo muchísimo cariño, y espero que sea bien recibida por los lectores y la crítica.

En curso está la novela de la que hablaba antes, Cuando el lago habla, coescrita con Jesús Gordillo. También estoy inmerso en los guiones de un libro-cómic, en el que Iván Ru-So me acompaña como ilustrador. Por último, y ya con mucha calma, quiero terminar otra novela en solitario, titulada La aldea. Está muy avanzada, pero no quiero precipitarme con ella.

CL: Desde Crónicas Literarias le agradecemos el tiempo que nos ha prestado en esta entrevista y le deseamos mucha suerte con todos sus proyectos.

JM: ¡Ha sido un placer hablar con vosotros!

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