Reseña: La tristeza del Samurái, de Víctor del Árbol

LA TRISTEZA DEL SAMURAITengo un amigo que trabaja de vigilante de seguridad en una discoteca. Su jornada es de diez de la noche a 8 de la mañana. Una vez le pregunté cómo aguantaba despierto tantas horas. Me dijo que el truco para no dormir es tener miedo o estar cabreado. Así el cuerpo no se relaja y el sueño no llega.

Ira y terror. La combinación de los insomnes. Quizá por eso apenas pude pegar ojo mientras leía La tristeza del Samurái (Alrevés, 2011), la excelente novela de Víctor del Árbol.

Es un libro que se basa en dos premisas. La primera es que la vida es muy larga. De niño a adulto hay muchos cambios. El hijo de una familia humilde nacido en la primera década del siglo XX puede ser un cabrón integral a mediados de los 40, y llegar a diputado en los 80. O el hijo de un maestro de provincias se puede convertir en policía. La vida da muchas vueltas, y seguirá dándolas una vez mueran todos.

La segunda hipótesis que propone esta novela es que la vida, además, puede ser muy puta. Pero muy, muy hija de puta. Un marido puede condenar a muerte a su esposa, o mandar a su hijo diez años a un gulag, o secuestrar a una adolescente, o mandar a un inocente a la cárcel. Víctor del Árbol es inmisericorde con sus personajes. Llegas a cabrearte de verdad con lo que les ocurre, y sientes su dolor como propio.

La historia posee la fuerza suficiente para valerse por sí misma, pero quizá el punto fuerte es la forma de presentarla. El concepto de “novela coral” toma una nueva dimensión en este libro. Comenzando por un prefacio que nos cuenta el final último de la novela, el autor salta de una época a otra, presentando personajes en aparente desorden, pero en realidad se trata de un caos muy medido. Así, mostrando pequeñas piezas del puzle, el lector se va formando una idea del conjunto, y no es hasta bien avanzada la narración cuando puede ver el cuadro completo tras haber disfrutado de los detalles.

La tristeza del samurái es una novela ambiciosa que trasciende al centrarse en el dolor de las personas, no en la magnificencia de los hechos acontecidos. Así, una ejecución en una cantera desemboca en un incendio en un manicomio y en el golpe de estado del 23F. Pero esa epopeya queda empequeñecida por el retrato minucioso de cada uno de sus protagonistas, que van entrando y saliendo de la narración y que son los que realmente marcan la diferencia.

Superventas en Francia, traducido a varios idiomas, recomendado por María Dueñas. No pierdan de vista a Víctor del Árbol, que promete emociones duras en cada nueva novela.

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