Reseña: Bienvenido a la tormenta, de Daniel Múgica

Bienvenido-a-la-tormenta-PortadaLa sinopsis de este libro invita a pensar en la investigación de un asesinato, el del pastún Mustafa Sharif, secretario general de la ONU, y en cómo esa investigación tendrá ciertas conexiones sobrenaturales que invitan a pensar en una guerra definitiva entre el bien y el mal, una batalla entre el cielo y el infierno.

Bien. Luego abres el libro y empiezas a leer. Y solo en las dos primeras páginas te hablan del Vaticano, de sectas satánicas, de la Sábana Santa y de cómo en esta se encuentra la clave para encontrar Camelot, y de cómo la ciudad artúrica es la clave para abrir puertas a otros mundos. Dos páginas y yo ya estaba con los ojos abiertos de par en par y cara de, gracias internet por estas expresiones, what the fuck.

Sigo. En las siguientes páginas, a una velocidad de vértigo, me hablan de un grupo secretos de investigadores de lo sobrenatural, de hombres lobo, vampiros, fantasmas, ángeles, posesiones diabólicas… todo un compendio de criaturas y sucesos que no tienen freno…

A ver, es cierto que tanta información choca súbitamente contra el lector, que de repente se ve inundado de datos y seres a los que vigilar y tener en cuenta, pero resulta muy (y me gustaría escribirlo en mayúsculas: MUY) fácil entrar en este libro. ¿Por qué? Porque Bienvenido a la tormenta no da un minuto de tregua. Todo el tiempo pasan cosas, tantas y con tantas vertientes que da vértigo en ocasiones, pero es que cuando lo que te está contando es que un personaje va de un sitio a otro y recuerda algo, ese recuerdo vuelve a ser un paso más en la trama. Cuando llevas veinte páginas ya estás atrapado.

Pero ojo, es una novela en la que se te habla de cientos de personajes. Hay un protagonista claro, Allegra Herzog Farnesio, pero a su alrededor revolotean muchos secundarios. En ocasiones esto te hace pararte a pensar “¿Quién era este?”, aunque por lo general no suele ser un problema.

La novela sigue a Allegra y al grupo que ella dirige, La Banda, en la investigación del asesinato del pastún. En medio de un clima de tensión mundial creciente, con Irán y Venezuela amenazando a Estados Unidos y el resto del mundo pendiente del estallido de una guerra, amenazas de bomba en Nueva York de manos de un terrorista… y todo con una clara relación con los Euquitas, un grupo de seguidores de Satán, ángeles que han dejado de lado a Dios, demonios que parecen tener su propia agenda… Dios mío… es una trama con tantas vertientes que me volvería loco intentando resumirla.

No puedo dejar pasar la oportunidad de hablar sobre la manera que tiene Daniel Múgica de describir y profundizar en los personajes. En un primer encuentro, el autor dibuja un rápido esbozo de los personajes con rasgos físicos, psicológicos y sexuales (sí, tal cual, siempre te dirá si es rubio o moreno, si es inteligente o valiente o lo que sea, y si sus músculos son viriles y disfruta del sexo duro o le gustan más las caricias). Esos matices sexuales en muchos casos están metidos perfectamete aunque tengo que reconocer que en otros se me hacían bastante superficiales. Claro que la novela tiene sexo, muchos personajes hablan y piensan en el sexo (sobre todo Allegra), y me ha ocurrido lo mismo: en ocasiones me parecía muy bien metido y en otras era como “¿otra vez?”.

Que me desvío del tema: La forma de profundizar en los personajes que muestra Múgica me ha parecido sublime. Así, tal cual. Es fácil entender sus motivaciones, sus acciones, sus deseos y anhelos, porque Daniel se toma el tiempo de crear todo el universo de cada uno de ellos. Especialmente remarcable me parece el caso de Allegra. En un solo capítulo te la presenta, te habla de ella, te hace entenderla, te la destroza, la arrastra por el suelo y la rompe en pedazos, y deja que el trabajo de unir esos pedazos sea tan tuyo como suyo. Una maravilla. Y el resto de los personajes también están bien descritos y dibujados, que conste, pero el caso de Allegra… pues eso, sublime.

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