Reseña: La suave superficie de la culata, de Antonio Manzanera

lasuavesuperficiedelaculataHay libros a los que uno llega por casualidad. Ni conozco a Antonio Manzanera ni sabía de la existencia de este libro hasta que nos llegó la oportunidad de reseñarlo. Poco después, estaba en mi casa, y encima dedicado por el autor (gracias por el detalle, Antonio).

Aún así, soy un tipo que se mueve por impulsos, y por alguna desconocida razón me daba un poco de pereza ponerme a leer La suave superficie de la culata. Supongo que tiene algo que ver el hecho de que las últimas cosas que he visto ambientadas en los años cincuenta me han aburrido soporíferamente. Pero bueno, me armé de valor y me adentré en la lectura.

¿Sabéis esa sensación de “qué equivocado estaba, ¿por qué demonios tenía yo pereza?” Bueno, pues eso me pasó a mí mientras leía este libro. Lo cierto es que la trama tejida por Antonio Manzanera es absorbente. Le juega a su favor ese estilo de contar las cosas que parece casi casual, como quien comenta el buen tiempo que hace hoy; lejos de plantarte en la cara un texto explicativo para que veas lo bien documentado que está (que lo está), juega con esa documentación para que la vayas consumiendo poco a poco y sin darte cuenta. Es uno de los grandes puntos fuertes de la novela, y es que cuando terminas puedes llegar a pensar que conoces a la perfección todos los tejemanejes que se urdían en aquella época en casinos y hoteles. Y todo sin perder de vista en ningún momento que esto es una novela de ficción y que todo está al servicio de la trama.

A ver. El libro nos presenta a Vincenzo Santino, un capo de la mafia condenado a pasar quince años entre rejas por un asesinato que verá como se le conmuta la pena de manera inesperada, para descubrirse inmerso en un complot de la Cosa Nostra y la CIA, que pretenden que él ejecute a Fidel Castro.

O sea: tiene una idea potente como punto de partida. Y va enrevesando la historia en cada página, lo que contribuye a eso que dije al principio: es un libro absorbente. De hecho, se me hizo corto, aunque no en un plano de historia (porque creo que en ese sentido está bien como está y le habría perjudicado extenderse más) sino en el plano mental que cada uno de nosotros otorgamos a un libro. Me he dejado llevar tanto que al final ha sido como: “¿ya?”.

El final… considero que es el correcto, el que debe ser (no quiero decir con esto que no sorprenda; puede hacerlo, depende de tu capacidad para esperar o no el devenir de la historia. Lo que quiero decir es que el final cuadra con la historia). Pero si tuviera que ponerle alguna pena al libro, creo que la principal sería en el cómo de ese final. La forma en que está contado, demasiado rápido, casi como con prisas. No desmerece al resto de la novela, eso es lo bueno, pero podría haber sido más redondo.

De todas formas, como digo, es un libro que me ha gustado. Me apunto el nombre de Antonio Manzanera. No le conocía, pero ahora ya sí… y estaré atento a lo siguiente que publique.

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