Reseña: Espíritu festivo. Cuentos de fantasmas, de Robertson Davies

Espiritu-festivoUno de los mejores premios para el fanático lector de buenas historias, es encontrar un nuevo autor, desconocido, consagrado en otros países, y maravilloso al mismo tiempo; de cuyas lecturas satisfacerse a desdén. Ya me conocéis, si encima de todo es autor de Terror… puuff, es como encontrar un sobre llenos de billetes morados en tu buzón. Para mí la sensación es la misma. Esto es lo que me ha ocurrido con Robertson Davies.

Robertson Davies (1913-1995) fue un escritor, crítico, periodista y profesor canadiense. Davies es uno de los autores más conocidos de Canadá. Desde muy niño, Davies estuvo rodeado de libros y literatura clásica. Su padre, el Senador William Rupert Davies era dueño de un periódico y le encantaba la lectura por lo que Davies hijo leía todo lo que caía en sus manos. De pequeño participó en numerosas obras teatrales y fue entonces cuando empezó a despertar su interés por el drama. Estudió en el Upper Canada College en Toronto. Empezó a trabajar en Londres donde participó en pequeñas obras teatrales e hizo trabajos literarios para el director del Old Vic Repertory Company. El mismo año de su boda la pareja regresó a Canadá donde Robertson Davies consiguió el trabajo de editor literario en la famosa revista Saturday Night.

La obra más conocida de Robertson Davies es Espíritu Festivo. Cuentos de Fantasmas. Una excelente colección de historias de fantasmas en la vena del clásico El fantasma de Canterville o El fantasma va al Oeste de M.R. James. Algernon Blackwood es un autor del cual bebe mucho también. Pero sobre todo, la figura del escritor M.R. James estuvo en su horizonte siempre. La idea de entretener con una vela, una reunión en una habitación cerrada y un cuento de fantasmas en el que los asistentes, comparten y se fusionan en un mismo lector; le atraía mucho.

La idea principal de sus relatos escritos se basa en que, un fantasma, en especial una víctima de asesinato, siempre desea resolver su propio asesinato. Robertson Davies era un escritor de gran talento, y cada Navidad solía contar una historia de fantasmas para los estudiantes de la Universidad de Massey. Estos cuentos están reunidos en esta joyita de libro recién publicada por la editorial Libros del Asteroide, editorial que por otro lado está publicando grandes e inencontrables títulos de novela negra en nuestro país.

Los cuentos de Espíritu Festivo gozan de cierto toque humorístico, pero esto no es sino un detalle para atraer al público (audiencia para la que fueron escritos) y meterlos de lleno en una breve y corta trama de penurias. Encontramos en dicha antología historias del tipo: el espíritu de un estudiante de postgrado condenado a defender sin cesar su tesis, el fantasma de un decano olvidado de Universidad, las almas de los escritores canadienses que anhelan renacer como escritores americanos…, sombras de suicidios, el mismo diablo rie a carcajadas mientras entrega tarjetas de Navidad inventadas, un lastimero ente que sólo proclama palabras vulgares a todo aquel que transita su lugar de muerte, un espíritu femenino recorre un campus en contra del sexismo, un científico loco fabrica un gato ideal a lo Frankestein…; y la que me ha parecido la más divertida de las historias con diferencia es Conversaciones con la mesita. Donde Davies recibe las visitas de una mesa antigua poseída que al acariciarla se cumple dicho lema: “A los fantasmas puedo hacer frente, pero los muebles eróticos destruyen mi sangre fría”.

He aquí pues dieciocho relatos, dieciocho caprichos de Terror y de autor. Una colección completa de “buenos” momentos con los que pasar una tarde gris, de lluvia y viento a ser posible. Cantidad de referencias a Canadá, ¿qué mejor país para encontrar almas en pena entre sus frondosos bosques?

Espíritu Festivo. Cuentos de Fantasmas es un libro indispensable para mí. Para el mejor amante del relato de Terror. Un libro que contiene en sus inicios un capítulo autobiográfico en el que Davies firma el mejor decálogo para describir a un verdadero fan del género. ¿El primero? Nadie nos conoce. Estamos, pero nadie nos ve.

Cierto, maestro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *