Reseña: Bueno, bonito… ¡Maldito!, de VVAA

bueno bonito maldito¿Puede una cosa, un objeto tener “alma” y controlar lo que nos ocurra? O satisfacer nuestros sueños y deseos. Si creéis que eso es posible, no leáis este libro… No digo esto porque no os vaya a gustar o no vayáis a pasar miedo. Lo digo concretamente por ese detalle: pasaréis mucho, mucho miedo, y de pronto, empezaréis a inquietaros pensando que vosotros sois dueños de algo muy similar a las protagonistas de estos relatos. Ya os entran las dudas, ¿verdad? ¿Y el miedo? No me digáis que no empieza a aparecer a lo lejos, agazapado, pero ahí presente. Porque yo he sentido todo eso y más leyendo este libro. Pensando, de repente, en si tengo algún objeto que pueda encontrarse en mi poder y “apoderarse” de mí. No es una teoría tan descabellada…

Respiro, aliviada. Ningún objeto parecido me ronda. Mis sueños y deseos tendré que currármelos yo, sin esta clase de ayudas. Lo prefiero. A partir de ahora, cuando pase por una tienda de antigüedades, objetos de segunda mano, ya no miraré del mismo modo que antes. Puede que me lo piense dos veces antes de entrar. Puede que una de esas cosas me esté esperando.

Esta antología se compone de 13 (interesante número) relatos.

La llave de Jacob Gibbons (de Pablo García Naranjo): Jacob posee una llave. Una llave que abre una puerta donde el Hombre Sonriente, espera. Él ya advierte de su maldad, pero no le hacen caso.

Kaviars Skaits 3 (de Iván Mourín): Marion encuentra una lata de caviar durante una mudanza. Una lata que guarda algo más que caviar y que quiere recuperar algo que le pertenece.

Aisling (de Ana Morán Infiesta): Sandra, una joven escritora, encuentra en una tienda de antigüedades a Aisling, una extraña muñeca que la usa para sus planes de venganza.

El sabor de la locura (de Álvaro Peiró Burriel): El protagonista compra una caja con varios objetos, entre ellos, uno muy personal de un despiadado asesino.

La mudanza (de Marta Junquera): Durante una mudanza, un padre y un hijo encuentran un antiguo cronógrafo perteneciente al abuelo de éste. El padre se lo regala a su hijo sin saber las fatídicas consecuencias de ese acto.

El reflejo del alma (de Lucía Pérez Sainz): Thomas recibe de sus pacientes que se suicidan, un espejo. Este se irá apoderando y alimentándose de él.

El hechizo del estío (de Beatriz T. Sánchez): Un joven poeta tuberculoso, descubre una tarde en un apartado jardín de la residencia donde se encuentra, una sombrilla. Y espera ansioso, día tras a día, a su propietaria.

Hornet (de Luis Guallar): Daniel encuentra, ayudando a su vecino en el desván, una bicicleta, que se queda como pago a su ayuda. No sabe que esa bicicleta busca niños…

El informe (de Raúl Ansola): Darío tiene en su poder una cámara capaz de retratar el pasado o el futuro. Y cambiar alguno de estos trae consecuencias.

La butaca del infierno (de Daniel Meralho): Una matanza en un hospital psiquiátrico. Una silla de ruedas. Su morada.

El silbato de Irah (de Néstor Allende): Un silbato desata la ira y la violencia de todos los que escuchan su sonido.

La promesa (de David Rozas Genzor): Una preciosa pluma se convierte en la pesadilla de Dani, cuando esta decide que debe cumplir su promesa.

Reliquias (de Ana Martínez Castillo): ¿Un candelabro guarda el espíritu de unas niñas muertas?

Cuando en una antología se reúnen un grupo de buenos escritores con una muy buena premisa, suele surgir lo que en este caso: una excelente antología, que hará que pases unos terroríficos momentos durante su lectura. ¿Una de las antologías del año? Yo apostaría por ello. El tiempo me dará razón.

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