Reseña: Nocturnos, de John Connolly

NocturnosJohn Connolly a estas alturas es un autor consagrado en el panorama actual de novela negra, con muchos (muchísimos) fans,-no confundir con otro grande del género, Michael Connelly-. Es el creador de la serie de libros del detective Charlie Parker, cuyo primer volumen, Todo lo que muere, la define como una mezcla de la fórmula «hard boiled» y el trasfondo «american gothic» de El silencio de los corderos, así como también con un pequeño pero agradable aroma de horror sobrenatural a la moda de la serie de TV, True Detective, la cual le debe a Parker bastante en mi modesta opinión. Aparte para un servidor, creo que es la novela con más asesinatos que he leído nunca.

La atracción de Connolly por el terror no sólo esta presente en las desventuras de Charlie Parker. En El libro de las cosas perdidas, novela “supuestamente” juvenil de tono melancólico y ambiente y personajes sombríos y macabros, el autor desarrolla esa pasión por relatar lo oscuro del alma humana a través de los ojos de un niño…y Nocturnos  tiene bastante que ver con eso.

Nocturnos, título claro guiño a E.T.A. Hoffmann, es una recopilación de pequeños cuentos de terror, que beben de lo moderno pero también y en mayor medida de los autores clásicos del relato de fantasmas.

El propio Connolly nos dice que muchos de ellos fueron escritos por petición de la BBC para un serial radiofónico, de ahí se ve claramente que están diseñados para ser narrados en media hora, con una composición tipo planteamiento/nudo/terror final común a todos ellos y que sirven de historia en forma de píldora antes de ir a la cama a dormir.

Lo primero que hay que decir es que son bastantes relatos, diecinueve, y son todos buenos: en ningún momento se hace la narración repetitiva o cansa. Connolly es un gran escritor, ya en sus novelas negras sabe cómo mantener el interés del lector de principio a fin. Cada uno de los cuentos está escrito con excelente pulso, dominando a la perfección la estructura, lenguaje estético y efecto emocional que debe tener un buen relato de miedo.

El libro, salvo alguna que otra excepción, es el tributo de Connolly al más grande escritor de relatos de fantasmas que ha habido, M.R. James. Lejos del pastiche, Connolly toma prestada la época de principios a mediados del siglo XX, con esos protagonistas intelectuales flemáticos y construye a la perfección los elementos de una intriga que culmina en un final impactante que tantas veces hemos disfrutado, no sólo en MR James, sino también en otros autores que nos trae a la memoria Connolly como Blackwood, Le Fanu o Machen.

La temática es tremendamente variada, lo que hace que resista perfectamente a una lectura del tirón, aunque recomiendo, como los buenos libros de cuentos, que se lea uno o dos a lo sumo por noche.

Brujas, vampiros, espectros,  hombres lobo, lamias, seres sacados de leyendas tenebrosas, casas malditas, lagos infernales, pozos sombríos con secretos, túmulos ancestrales….hay de todo y todos y cada uno de los cuentos te dejan una agradable inquietud en el corazón, insertada con la agudeza de un maestro que está por encima de cualquier escritor de saldo de novelas de terror que tanto hemos leído (y aguantado) en los ochenta y noventa. Connolly sabe ambientar, es un placer leerlo, y rinde su apasionado culto al cuento de miedo clásico en pequeñas piezas de un gran talento narrativo.

Repito, no me sobra ninguno, pero aún así puedo destacar los siguientes:

El vaquero del cáncer cabalga: un peculiar asesino deja una estela de muerte en un claro homenaje a Stephen King; es el único relato largo del libro.

El rey de los elfos: de los más terroríficos y mejor escritos que he leído en un autor actual, un personaje sacado de la peor de las pesadillas de un niño, me recordó bastante al malvado de la mencionada El libro de las cosas perdidas.

La nueva hija: serviría de inspiración a la mediocre película de terror (“La otra hija”) protagonizada por Kevin Costner.

El ritual de los huesos: tremenda, horror victoriano y muy Lovecraft ambientado en los colleges ingleses.

Las brujas de Underbury: de aroma pulpero a lo Howard o al John Silence de Blackwood, una investigación con desenlace terrible y sangriento.

Arenas movedizas: otro genial cuento en la pura tradición y estilo de MR James.

Algunos niños se extravían por error: pequeña reverencia al Bradbury de “La feria de las tinieblas”.

Profundidades verdes y oscuras: corta y efectiva advertencia a los que buceen en lagos de noche, agobia bastante.

Señorita Froom vampiro: excelente y atípico relato de vampiros con final sorpresa.

Nocturnos, más que el conjunto de relatos de miedo encargados a un escritor de novela negra, es una antología imposible del cuento de miedo clásico y moderno, hecha desde el más puro respeto a todos esos autores ingleses de principios de siglo XX que crearon escuela y que Connolly homenajea con mucha mano, sin caer en el pastiche y además aportando de su cosecha de escritor de otro género que no ha caído totalmente pero sí ha coqueteado siempre con la literatura de terror.

Particularmente me ha encantado, lo recomiendo muy mucho tanto a los lectores habituales de los libros del detective Charlie Parker como todos aquellos fans de los buenos relatos de miedo, con raíces en los clásicos, esos que pasen los años que pasen, seguirán estremeciendo.

One comment

  1. Oscar Pons dice:

    Excelente reseña, Nacho. El irlandés John Connolly ha demostrado más que de sobra su capacidad para crear atmósferas sobrenaturales. Siempre pensé que Connolly sería un buen escritor de relatos cortos, y con ‘Nocturnos’ lo ha conseguido con creces. Sus relatos recuerdan a los autores de fantasmas más reconocidos, M.R. James, E.F. Benson o Joseph Sheridan Le Fanu, pero también hay elementos de Stephen King, e incluso algo de Clive Barker. Ahora, a la espera de la publicación del siguiente título de Charlie Parker. ¡Saludos!

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