Reseña: Tu nombre después de la lluvia, de Victoria Álvarez

tu-nombre-despues-de-la-lluvia¿Te gustan las historias victorianas de fantasmas? Si eres de los que disfrutan leyendo a Sherindan Le Fanu, Wilkie Collins o Sir Walter Scott, este, sin duda, es tu libro.

Victoria Álvarez no es ninguna principiante en el mundo de las letras, su debut con “Hojas de dedalera” (Editorial Versátil) pasó un tanto desapercibido: editorial pequeña, poca difusión, dificultad para encontrarlo en librerías… pero entre aquellos que le habían echado un ojo la conclusión era unánime: era una gran ópera prima y su autora prometía. Desgraciadamente, muy pocos de los que leímos esta primera novela llegamos siquiera a enterarnos de la salida de su siguiente obra: “Las Eternas”(Editorial Versátil). Si en el caso de “Hojas de dedalera” la difusión fue escasa, con su segundo título directamente no hubo promoción y era complicado  encontrarla fuera de la web de la editorial. Esto me llevó a pensar que Victoria Álvarez no había escrito nada más, sumándose a la larga lista de autores de un solo libro.

Fue una sorpresa descubrir de nuevo su nombre en Lumen, un sello de Pinguin Random House. La verdad es que la portada, pese a ser muy bonita, me dejó un poco confundida y con el título me ocurrió lo mismo: “Tu nombre después de la lluvia” ¿Era una novela romántica? Yo no leo romántica y me extrañaba que la autora hubiese dado ese giro. Es cierto que en sus novelas suele haber historias de amor, pero no son el eje central de la historia, sino más bien una pincelada de realidad que completa trama y personajes. Con cierta reserva, decidí empezar a leer el libro. Fue una buena decisión.

“Tu nombre después de la lluvia” transcurre entre Irlanda y Oxford en 1903, durante los primeros años de la época eduardiana, un periodo histórico que la autora conoce muy bien y que despliega con maestría ante el lector: ropa, comidas, costumbres, vestuario… pero no solo eso, también escoge las grandes temáticas que hicieron famosa a la literatura de la época y que nos hacen pensar en la “era dorada” del imperialismo británico: la egiptología, las charlas científicas, el auge de la parapsicología, la prensa especializada, la vida académica… creando una atmosfera que no dejará indiferente a ningún lector. El abanico de personas que pueden disfrutar de este novela es amplísimo, seguramente quienes disfrutaron de “el mapa del tiempo”, de Felix J Palma, también podrán hacerlo con la historia del Profesor Alexander Quills y sus compañeros Oliver Saunders y Lionel Lennox. Encontraran también cierto gusto retrofuturista en las máquinas de investigación parapsicológicas de Quills, y si te gustan las historias de amor estarás de enhorabuena, porque desarrolla una muy del estilo de los folletines victorianos, con drama, intriga y varios asesinatos de por medio. Destaca lo que realmente maneja bien la autora; el toque sobrenatural aplicando magistralmente los clichés de estas historias: noches tormentosas, tempestades, viejos castillos al borde de un acantilado, jardines con viejas estatuas comidas por la hiedra, familias nobles venidas a menos y cementerios decimonónicos, elementos del mejor romanticismo que gracias a la naturalidad de la prosa y los bien construida que está la historia ni suenan a tópico ni parecen forzados en ningún momento, al revés están ahí para hacer guiños a quienes apreciamos y conocemos este tipo de literatura.

Los personajes están bien construidos, hasta el punto de que te da la sensación de llegar a conocerlos, presentando además muchas de las grandes figuras de este tipo de obras: el escritor idealista y soñador, el aventurero mujeriego e intrépido, el profesor práctico con mucha vida a sus espaldas. Y lo mismo ocurre con las damas; desde la criada descarada hasta la muchacha inocente en apuros, todo el repertorio de la literatura de época está presente (mujer fatal y fantasma familiar incluido) y aunque está protagonizada por hombres, son ellas las que llevan la voz cantante de la trama. Especial interés merece el desarrollo de las distintas clases sociales, que te lleva a recordar a la vieja serie “Arriba y abajo”.

Si tuviese que destacar algún punto negativo es quizás el final, algo precipitado, algo forzado. Pero creo que esto es más una cuestión de gustos personales que realmente un fallo, ya que todas las tramas quedan perfectamente cerradas y explicadas. Salvo la última frase que, como es costumbre en la autora, nos hace pensar que volveremos a encontrar a algunos de estos personajes en otra novela.

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