Reseña: Ciudad de fuego, de Robert Ellis

Ciudad de fuegoCiudad de fuego es una novela policial tensa, cruda y directa. Desde las primeras páginas, se nos presenta una brutal violación que deriva en asesinato y que será el centro que rodea todo cuanto acontece en la historia. Protagonizada por Lena Gamble, una agente de Homicios tan real que en ocasiones uno puede sentir que la conoce de toda la vida, una agente que desde el principio se nos presenta como intuitiva e impetuosa pero también que carga con un duro trauma desde que encontrara el cadáver de su hermano asesinado de un disparo cinco años atrás.

Poco a poco, y siguiendo en todo momento la investigación de Lena, descubrimos que existe un componente de serialidad en los actos del asesino, pero también que las cosas que parecían del pasado a veces son capaces de volver con fuerza cuando menos se lo espera uno. Y así, la novela discurre como una buena película, con una trama que no da lugar a concesiones, que no ralentiza su ritmo en ningún momento y que va in crecendo para terminar como deben terminar las buenas películas: con una traca final a la altura y un pequeño giro que a más de uno le dejará descolocado. En el mejor de los sentidos, en el de “no me lo esperaba para nada”.

En esencia, eso es Ciudad de fuego. Buenos personajes, bien elaborados, con una protagonista que roba prácticamente todas las escenas y está construida con mimo y fuerza, rodeada de un buen plantel de secundarios que se hacen querer, odiar o que cumplen su función de convertirse en sospechosos o ejercer de misterio relativo. Ah, y un villano de los que dan escalofríos y cada vez que aparecen en escena uno piensa “aquí se va a liar muy gorda”. Uno de esos villanos que se quedan en la mente grabados y que, tal vez, te hagan entreabrir un ojo cuando te vayas a dormir y toda la casa esté a oscuras.

A destacar, también, la cuidada edición que realiza Pamiés: es uno de esos libros que da gusto tener en las manos.

Si tuviera que mencionar algo que no me haya gustado, diría que en algunas presentaciones de personajes, sobre todo al principio de la novela, tuve la sensación de que Robert Ellis las hacía a desgana, como si pensara “en realidad no quiero describir a este personaje pero como se supone que debo hacerlo lo voy a hacer de golpe, en un par de párrafos toda la información, pasado y recuerdos importantes, y sigo con lo mío”.

Hubo, que recuerde, tres o cuatro personajes en los que tuve esa sensación, como si la descripción estuviera insertada ahí por estar, sin razón real, y cortando un poco la acción. Por suerte, no llega a ser molesto.

One comment

  1. Marcos dice:

    ¡Pintaza! Me alegro de haber leído esta reseña pq había visto el libro en Corte inglés y me apetecía.
    ¡Gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *