Reseña: Un fuego sobre el abismo, de Vernon Vinge

Un fuego sobre el abismo«Un fuego sobre el abismo» de Vernon Vinge es una gran novela de ciencia ficción; con un premio Hugo compartido nada menos que con (la inferior a mi gusto) «El día del juicio final» de Connie Willis; y posiblemente la mejor space opera escrita en los noventa. Si bien puede leerse como obra independiente es el primer libro de la trilogía de “Queng Ho”; su precuela es “Un abismo en el cielo”, y la tercera parte “The children of the sky” aún no ha sido publicada en España. Podemos empezar diciendo que esta novela no es una obra fácil, de hecho es bastante densa, y esta complejidad inicial, (por lo menos durante los nueve primeros capítulos más o menos), si se consigue superar da como regalo todo un universo lleno de ideas sobre la tecnología, descubrimientos espaciales, civilizaciones, cultura, religión…etc totalmente innovadoras y apasionantes que vertebran un viaje lleno de peligros y aventuras. Vinge exige una gran capacidad de imaginación, (más que comprensión), en una serie de conceptos que al principio se escapan al entendimiento del lector pero que luego convierten a la novela en todo un hito en la creación de un universo tan fantástico como coherente. La galaxia, y todas las razas extraterrestres en ella incluida, está dividida por segmentos, o “zonas de pensamiento”, según el grado de avance tecnológico de las civilizaciones que allí habitan, por lo que este nivel marcará igualmente su capacidad para realizar viajes espaciales y comunicarse con otras razas:

Las Profundidades: es el núcleo del espacio donde habitan las razas más subdesarrolladas que no se conocen entre ellas. El viaje espacial es casi imposible, sería como el fondo abisal del océano.

La Lentitud: donde pertenecía la Tierra. La inteligencia no es superior a la humana y los viajes espaciales están muy poco desarrollados, así como la tecnología.

El Allá: que se divide a su vez en bajo, medio y alto. Aquí se viaja a la velocidad de la luz y los habitantes de los distintos planetas tienen ventajas  como la antigravedad, la inteligencia artificial (capaz de gestionar la información y funcionamiento cientos de planetas en una especie de Internet infinito y autosuficiente), así como también el comercio, la comunicación y sinergia entre sistemas y especies, (a través de los Relés). Sería el espacio típico de Star Wars o Star Trek.

El Trascenso: la zona más lejana del núcleo, donde ya las civilizaciones han avanzado tanto que se convierten en Poderes que hacen y deshacen a su antojo sin que las zonas inferiores lleguen totalmente a comprenderlos. Los poderes del Trascenso pueden provocar que determinadas razas inferiores puedan escalar más rápidamente a una zona superior o viceversa, así como provocar la creación, avance o destrucción de especies, separadas entre ellas por miles de años de diferencia temporal y espacial.

Es un universo bastante complejo, para empezar con la novela es importante tener claro desde el principio esta división. La historia comienza cuando una colonia de investigadores humanos se asienta en un planeta en el que desatan un poder antiguo, con un gigantesco potencial expansivo e inmensamente  destructivo, al que luego nombrarán como La Plaga. Sólo consigue escapa una nave con una familia dentro y montones de cápsulas de hibernación con niños en cada una. La nave apenas tiene combustible y no le queda otra que aterrizar en un planeta cuasi salvaje con una civilización aún por evolucionar, similar a la Baja Edad Media terráquea. Sólo sobrevivirán dos hermanos, un niño y una adolescente, que estarán separados desde el principio y de manera accidental en dos bandos enfrentados en una guerra ancestral.

Otro de los grandes logros de Vinge ocurre precisamente en este planeta, y no es más que la creación de una raza extraterrestre absolutamente ajena en forma y biología a la humana. Estos seres de cultura medieval que acogen a los niños, están compuestos físicamente por pequeños animales de forma canina que si se unen forman un ser personalidad inteligente. Es difícil al principio para el lector identificar a una raza no antropomórfica, sin embargo Vinge tiene la maestría de hacerlos totalmente creíbles como grandes personajes, explicando a retazos su historia, cultura, así como sus limitaciones físicas y psíquicas: tienen la ventaja de que si muere una de sus partes la pueden reemplazar por otra a la que asimilan también su personalidad. Como desventaja no puedes permanecer muy cerca los unos de los otros en grandes aglomeraciones ya que les supone una alteración psíquica en cada uno de sus pequeños miembros que provoca que se disgreguen. Prácticamente es una raza alienígena que pide a gritos un avance tecnológico, y en la trama los niños desempeñarán un papel fundamental en este sentido, y no exento de amenazas y conflictos.

La historia va saltando de capítulo en capítulo en dos líneas argumentales, la de los niños y la que comento a continuación:

La plaga se expande contaminando cientos de planetas, la protagonista en este espacio será una especie de investigadora diplomática que de manera espectacular y trágica tendrá que viajar en busca de estos niños, la única esperanza, por todo el espacio acompañada de un pirata física y neuronalmente “resucitado” por Los Poderes y una pareja de comerciantes, un tipo raza alien arbórea inteligente (igualmente grande Vinge al retratar esta raza alienígena). En este viaje en busca de la nave superviviente y los niños perdidos, serán perseguidos tanto por La Plaga como  por media galaxia, que sospecha de los humanos como los descubridores del virus interestelar y por tanto cómplices de La Plaga. Aquí como en la realidad, las redes sociales de información son una espada de doble filo, pero en esta caso a nivel cósmico. En definitiva es una odisea que estará llena de desventuras, traiciones, amenazas y acción.

“Un fuego sobre el abismo” es tanto leer un relato de aventuras como  una guía turística de un país lejano,  es un libro que exige leerlo con tranquilidad, atención y  con un ánimo de asimilar toda la imaginación que desborda en cada uno de sus capítulos…la recompensa merece más que la pena. Vinge se apropia del clásico relato de viajes y piratas por el Caribe y lo lanza, no a un mar plano, sino a todo un cosmos complejo pero magistralmente ideado donde millones de razas y entidades tienen cabida en un caos ordenado de civilizaciones (mayormente matriarcales) y seres de lo más diverso, detallado y apasionante…

Es una novela que recomiendo para lectores de ciencia ficción con un poco de bagaje, no demasiado, y que gracias a La Factoría de Ideas, nos da la oportunidad de volver a adquirir esta monumental space opera que desde que se descatalogó en la mítica colección Nova, la hemos reclamado y perseguido como a la nave Fuera de Borda II.

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