Reseña: El Boxeador, de Reinhard Kleist

elboxeadorEl Boxeador, de Reinhard Kleist acaba de recibir un importante reconocimiento en Alemania: el premio a la mejor obra de no ficción para jóvenes del «German Children’s Literature Award». Es el único premio de este estilo promovido por el estado alemán, fundado en 1956 y dotado de 8.000 € a cada categoría. Pero es que la obra lo merece. Eso y más. Aquella vieja Alemania con sus ansias de poder, y con Hitler a la cabeza, se encargó de destruir Europa. La vida cambió para millones de personas. Miles de historias que contar. Cada vez que surge un buen relato basado en aquellos malos viejos tiempos nos llenamos de emoción. No sobrecogemos por lo que pasaron, y aunque lo intentamos, jamás podremos saber realmente lo mal que lo pasó, sobre todo, el pueblo judío.

Cuando lees una historia como El Boxeador, el principio ya nos suena, seamos claros. Porque sabemos del sufrimiento y de cómo se las gastaban en los campos de concentración. Pero con El Boxeador vamos a ver que hubo quién luchó ferozmente por salir adelante, y quizás por su juventud, quizás por su suerte, lo consiguió.

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El Boxeador cuenta la historia de Hertzko Haft un chico polaco que sobrevivía a duras penas con su familia cuando se dio la ocupación nazi. Como judío, Hertzko, el menor de ocho hermanos contempló como todo se desintegraba a su alrededor. Por entonces tenía dieciséis años y no era requerido por los alemanes para trabajar, aunque por culpa de una trifulca intentando salvar a su hermano mayor lo atrapan y debido a su gran porte lo confunden con alguien mayor y lo envían a uno de los campos de trabajo. Llega entonces el horror. Ve como todos caen de una elboxeador_1forma u otra a su alrededor, como ellos mismos son los encargados de quemarse unos a otros en los altos hornos. Los que no valen físicamente (izquierda o derecha) al «otro barrio». Una tragedia. Un horror vivido en primera persona. Un oficial nazi le echa el ojo a Hertzko y contempla que es un chico luchador, de los que siempre vuelven a levantarse y le propone sacar pan y algunos beneficios, si hace de boxeador para él en unos campeonatos que organizan para diversión de los oficiales. ¿Vivir o morir? Esa es la cuestión. Hertzko Haft acepta y se dedica a golpear a los débiles para sobrevivir.

Un cómic abrumador. Una historia final que duele en el alma. Basado en hechos reales (el genial tomo de Norma Editorial aporta al final un gran dossier sobre el verdadero Hertzko Haft, conocido por todos como La Bestia Judía), sientes lo mal que queda una persona cuando el horror gobierna su juventud.

elboxeador_2El dibujo de este cómic me encanta. Me retrotrae a aquellas viñetas de revistas como Cimoc o Zona 84. Para colmo, las páginas están elaboradas en un suave papel reciclado que convierte el tomo en una delicia. Los dibujos, las escenas de lugares devastados recuerdan con frecuencia a El Pianista, de Roman Polanski.

Reinhard Kleist es uno de los artistas europeos más reconocidos. El cómic adapta el libro biográfico escrito por Alan Scott Haft, hijo del boxeador. La crueldad de los campos de concentración. Una Segunda Guerra Mundial sufrida desde dentro. Un objetivo: encontrar el amor de la juventud. Tan simple como eso, tan bello como suena. Hertzko Haft acabó siendo un personaje duro, de carácter violento y aterrador. Su hijo lo cuenta: hasta que su padre no le contó el porqué de todo, no entendió su comportamiento.

Tras leer este tomo, lo comprendí yo.

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