Por fin he podido leer esta joyita del cómic de la que tanto he oído hablar. De hecho, me parece que es el Daredevil más famoso desde que Frank Miller se metiera con este personaje durante su buena época a base de bombazos. Sí, es éste. No busquéis más. El Daredevil de Mark Waid. Del que todos hablan. Premio Eisner 2012. Unas críticas tan favorables en USA que asustan. Unas críticas tan positivas en este país, que no hace falta recomendarlo pues sólo tenéis que oír el boca a boca. Al leerlo he disfrutado como un mono con una Coca Cola. He vuelto a tener esa sensación de estar pasándomelo pipa mientras leía un cómic de superhéroes.
La verdad es que estamos en un momento grande y hay que aprovecharlo. Una nueva época dorada (no sé como la llamaran dentro de veinte años) en la que entre Panini Cómics (Marvel), ECC Ediciones (DC Cómics) y Planeta DeAgostini Cómics (Varias Editoriales), estamos recibiendo pedazos de obras en nuestras librerías mes a mes.
Daredevil, La sonrisa del diablo, recopila el primer arco argumental de la serie estadounidense y ha sido editado aquí por Panini Cómics en una edición amena, llevadera e indispensable para el buen amante del cómic de acción. El Daredevil de Mark Waid (como a mí me gusta llamarlo) retoma la mayor parte e historia del superhéroe más famoso de Hell´s Kitchen (La cocina del infierno), ese barrio tan duro de pelar, con tanta mafia callejera, en mi querida Manhattan. En rápidas páginas se nos muestra sus inicios, después, como insuflado, estamos ya ante un abogado ciego, asociado con un señor llamado Franklin Nelson, alias “Foggy”, ambos dueños de un pequeño gabinete, los cuales trabajan para sus clientes de un modo muy carismático. No obstante, están perdiendo casos por el mero hecho de que la comunidad parece saber que Matt Murdock es Daredevil, y viceversa. El hombre del traje rojo, o mejor dicho su alter ego, no puede ayudar a los que pretenden hacer uso de la justicia para solventar su situación pues todos se agarran al mismo hecho. Un superhéroe no puede defender un caso. Pero una serie de tramas en segundo plano, con cada cliente nuevo, van desvelando un plan oculto que parece estar gestándose en la sombra por parte de grandes villanos de la historia del cómic.
Este retorno a los orígenes se debe a un guionista ya consagrado como es Mark Waid. Daredevil lleva casi cincuenta años sin serie regular propia. Muchos intentos de traérnoslo de nuevo por autores famosotes, únicamente han desembocado en tomos independientes con historias aleatorias pero nada continuado. Ahora Waid presenta un cambio de ritmo, un personaje con cierto toque de originalidad, y me estoy refiriendo a sus poderes pero también a su nueva forma de enfrentarse a los problemas. Su forma de pensar, su simulación de inocencia, una premisa ideal para la acción… ¡Quiere guerra! Se ve que Waid ha bebido mucho de las fuentes originales y va introduciendo poco a poco los detalles. El personaje de Foggy ayuda. Pero este Matt Murdock es diferente, ya
no cuestiona en su interior las justificaciones del bien. Ni el Capitán América puede pararlo en sus investigaciones.
Daredevil es quizás uno de los personajes secundarios más queridos de Marvel. El quiere y no puede, como decía un amigo. Pero seré claro, el Daredevil de Mark Waid mola. Y mucho. Como dijo el galardonado guionista en una entrevista, decidió presentarlo feliz y despreocupado, como pudo serlo alguna vez antes de que llegasen los problemas. Daredevil ha sido catalogado también superhéroe de serie de género negro. Y sencillamente friends, eso no es despectivo. Repito: eso mola. Todo mola en Daredevil, La sonrisa del diablo.
