Reseña: Semillas amargas, de Ian Tregillis

Nos encontramos ante la primera parte de la trilogía “Tríptico de Asclepia”, de Ian Tregillis. Si os digo la verdad, tras leer la sinopsis la novela me llamó mucho la atención, pero también influyó que la recomendasen varios amigos y un tal George R.R. Martin rubrique la portada con “Un escritor de gran talento” (aunque estas frases muchas veces son obra del marketing editorial).

En los albores de la Segunda Guerra Mundial las fuerzas nazis cuentan con superhombres y las británicas con demonios de la naturaleza. Pronto, un hombre normal y corriente se verá atrapado entre los dos bandos.

Con esa premisa nace una buena historia, algo distópica, sobre la Segunda Guerra Mundial. El protagonista es Marsh, un capitán de corbeta que trabaja para los servicios secretos de Gran Bretaña, aunque a medida que avanza la novela varios personajes más de ambos bandos tomarán fuerza, intercalando capítulos constantemente. La verdad es que en este sentido me ha gustado mucho que al ir conociendo a todos los personajes lleguemos a empatizar más con ellos hasta el punto de que hacia el final se hace muy complicado decidir quiénes son “los buenos” y quiénes “los malos”. Creo que hace tiempo que quedaron atrás los prototipos de personajes perfectos e intachables. Y en esta novela es muy evidente la frase “yo soy yo y mis circunstancias” de José Ortega y Gasset.

La historia está llena de intrigas, si os gusta mucho el politiqueo habréis dado con una pepita de oro, puesto que predomina más que la acción propiamente dicha. Aunque cuando hay acción que se quiten del medio “Los mercenarios” de Stallone. Imaginaos hombres capaces de mover camiones con la mente, soldados que con la fuerza de voluntad puedan prender en llamas a una persona, o atravesar paredes cual fantasmas, o… ver el futuro. Pues esas son las armas nazis, algo con lo que sería imposible ofrecer resistencia, a no ser que de tu partes tengas a… demonios. Si bien estos no tienen tanto peso en la trama y su presencia se intuya más que se vea. Con el uso de estos demonios por parte de los británicos muchas veces me venía a la mente la pregunta ¿hasta dónde seríamos capaces de llegar por no perder en una guerra así? ¿Qqué sacrificios estaríamos dispuestos a cometer? Porque los demonios no son aliados de los ingleses porque les guste visitar de vez en cuando Londres para hacer turismo, no, tienen sus propios intereses…

La novela va sugiriendo caminos, bifurcando hipótesis para que cada uno elija la que más le convenza, y para mí, Semillas amargas, gira en torno a una mujer. Pero quizá me esté adelantando, habrá que leer las dos siguientes partes, que según tengo entendido saldrán este año.

La prosa es fluida, mucho más elaborada en los interludios, y el final se cierra con un pedazo de «cliffchanguer» de estos que te dejan deseando que salga la continuación. Como aspecto que a algunos pueda resultar negativo está en que a veces la trama avanza muy lentamente. Lo que decía sobre las políticas internas, las dudas existenciales, etc. Habrá que seguir de cerca esta saga y a este autor. ¡Hasta pronto!

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