Reseña: La Capa 1969, de Joe Hill, Ciaramella y Nelson Daniel

Buenas noticias para los que disfrutaron con la buena adaptación al formato cómic del relato La Capa, de Joe Hill que ya publicara Planeta DeAgostini Cómics en su día. Recuerdo que fue un descubrimiento genial para los que habíamos leído el relato en su antología Fantasmas. Lo vimos viñetado de forma magistral y casi que alucinamos. Por eso, indudablemente había que seguir sabiendo de esta historia que goza de la genial crueldad del reconocido (por fin) hijo de Stephen King.

Joe Hill sigue haciendo mella en los lectores, sobre todo, en lo que va publicando en el noveno arte. Podéis preguntar a cualquier seguidor de su serie Locke and Key, y solo escucharéis buenas palabras. Por mi parte, me crecieron las orejas considerablemente cuando leí que Planeta DeAgostini Cómics iba a publicar la precuela de La Capa. Ya arañaba las paredes esperando. Pues, ¿se desvelaría el el origen de tan maravilloso objeto? ¿Cubrirían los detalles sueltos que dejaban entrever al principio de la historia? ¿Lo haría el propio Joe Hill? Sí, a todo. Y en mayúsculas.

La Capa 1969 enlaza con la primera historia a modo de carta narrada. El padre de Nick y Eric es piloto y capitán médico en las incursiones de rescate en la guerra de Vietnam, pero también el progenitor de unos chicos que años después tendrían un final terrible. En La Capa 1969 se cuenta como el capitán Gordon pasó de ser un buen hombre con una lucha constante por hacer el bien y regresar pronto junto a sus familia…, a como cierto encuentro con un ser de los frondosos bosques vietnamitas le transforma de tal modo, que hace de él un demonio lleno de rencor, odio y fuego en los ojos. Como he dicho, la historia nos traslada al Vietnam en pleno conflicto. Gordon Chase sufre las consecuencias de un bazookazo en el helicóptero que maneja. Ahí comienza su perdición.

Y la de su familia.

Una historia cruel, pero donde sorprendentemente no aparece La Capa. Todo toma un nuevo rumbo. Inesperado. Mucha culpa la tiene un objeto que salía en el cómic anterior pero en el que nadie (o al menos, un porcentaje muy alto de personas, os lo aseguro), repara. Lo que hacen bien los guionistas de este cómic es mostrar lo peor de ser humano cuando se le dota de poder. Brutalidad que consume lentamente y transforma. A partir de ahí, horror. Acompaña a la historia unas ilustraciones a cargo de Nelson Daniel, quién conservando el estilo del cómic anterior, consigue a base de rojos y amarillos un aspecto grafico de la guerra más que digno.

La Capa 1969 cuenta el origen. Para nada, me lo esperaba.

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