Reseña: El teatro de los prodigios, de Ramón Merino

Siempre que me dispongo a leer una colección de relatos, suelo hacerlo con el convencimiento de que encontraré alguna historia decepcionante, probablemente varias entretenidas y, con suerte, quizá una o dos narraciones que destaquen sobre las demás y permanezcan vivas en mi caótica memoria. Lo que no resulta habitual es terminar la antología con la maravillosa sensación de haber disfrutado con un volumen redondo, compuesto por pequeñas obras maestras que convierten en una tarea imposible denominar a una de ellas como “la mejor”.

Me agrada poder afirmar que leer El teatro de los prodigios me ha hecho experimentar tan esquiva sensación. Ramón Merino Collado derrocha calidad y buen hacer en cada uno de los nueve relatos que integran esta extraordinaria selección, y demuestra que es capaz de tocar con excelentes resultados géneros tan dispares como el terror o la ciencia ficción, ofreciéndonos también obras de difícil clasificación, sumamente originales y altamente disfrutables.

En Si en la noche un extraño seremos testigos de lo mucho que es capaz de cambiar un hombre por amor, y en Los libros un anciano librero se enfrenta a quienes tratan de arrebatarle su tienda con una ayuda inesperada. Negro caldo primigenio relata los pormenores del caso más extraño al que se ha enfrentado nunca un detective privado, mientras que en Círculos una peculiar pareja realiza un viaje con final incierto. En La luna roja un grupo de personas con diversas habilidades se unen para obedecer al dictado de sus extraños sueños, como extrañas son las obras pictóricas que surgen de los atormentados pinceles de un artista frustrado en la muy barkeriana Los arquitectos del infierno. Y en Quédese su Armagedón, la humanidad se une para hacer frente al Apocalipsis narrado por San Juan. Finalmente, en Magna Veritas un sacerdote viaja a un remoto planeta con afán evangelizador, y acabará realizando un descubrimiento que dará un giro radical a su existencia, y en El verso que me dio el viento una mujer desengañada se convertirá en el objeto amoroso del más sorprendente de los amantes.

Como ya he comentado anteriormente, no me veo capaz de situar a ninguna de las historias de Ramón Merino por encima de las demás, ya que todas son pequeñas delicias que satisfarán a los paladares más selectos. El teatro de los prodigios es un libro repleto de maravillas, paradojas, pequeños y grandes dramas, sorpresas y, sobre todo, talento a raudales. Una antología imprescindible que ya ocupa un lugar destacado en mis abarrotadas estanterías.

2 comments

  1. RMC dice:

    ¡Muchísimas gracias por la reseña, J.R.! Me alegro en extremo de que el libro te haya gustado. :-) Me he emocionado mucho leyéndola, y me ha parecido toda una proeza que hayas hablado tan bien de los cuentos sin destapar nada importante (que mira que es difícil).

    Un fuerte abrazo.

  2. José Rafael Martínez Pina dice:

    Gracias a ti, Ramón, por los excelentes momentos que me ha regalado la lectura de tu libro. Me alegra que te haya gustado la reseña. Siempre procuro “vender” los relatos intentando no destriparlos. Veo que, al menos en este caso, he tenido éxito. ;)

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