Reseña: El maravilloso país de los Snergs, de Wyke-Smith

Como dice un amigo: «Siempre, siempre, hay que recurrir a las fuentes». Ahí es donde está el verdadero germen, la idea recién salida del corazón. Esas únicas obras de la literatura que van brotando con el tiempo, las que llegan a ser universales, normalmente, suelen estar inspiradas en otras. Y descartemos desde ya los denominados plagios. No me refiero a eso. Sino más bien, a obras que el autor leyó y disfrutó. Y de cuyo germen en esencia sacó una idea. Y poco después, en su «terrible» mente evoluciona de tal modo que lo que escribe es un best seller.

Así me gusta llamarlas: Evoluciones. Porque ya muchos sabréis o habréis oído hablar de la relación de El Hobbit con El maravilloso país de los Snergs, de Wyke-Smith. En mi opinión, El Hobbit es una “evolución” en toda regla del libro que tenemos hoy. Aunque solo de una parte, pues cuenta la historia que J. R. R. Tolkien, después de leer El maravilloso país de los snergs, decidió escribir un libro valiéndose de personajes que apenas superaran el metro de altura. Los hobbits son como los snergs. Aunque se puede decir que Tolkien sólo extrajo de aquí una parte de toda su obra. Únicamente, en lo que se refiere al mundo de los medianos.

En El maravilloso país de los Snergs, la aventura comienza cuando Joe y Silvia, deciden escaparse de la Sociedad para el Amparo de Niños Sobrantes, donde residen. Ambos llevan tiempo tratando la idea de ir a visitar a los snergs. Sin embargo, durante la huida se pierden en el bosque. Allí irán teniendo un encuentro tras otro con personajes de los más rocambolescos. Por ejemplo. Gorbo, que puede hacerles de guía hasta la ciudad de los snergs. Gorbo, de hecho, es un snerg, pero no común, éste es alto y fuerte y tiene fama de ser el testarudo de toda «la comarca». Junto a Gorbo, los niños irán sorteando cada problema. Encuentran un río imposible de cruzar, dan con el capitán Vanderdecker y la tripulación del Holandés Errante, echan la tarde en casa de un ogro vegetariano, conocen a una encantadora bruja amante de la cocina, a un bufón que ha perdido la inspiración o asistirán a una entrevista histórica con varios reyes de la época. En general, una cúmulo de aventuras para uso y disfrute.

El maravilloso país de los snergs fue escrito en 1927. Wyke-Smith lo escribió durante uno de sus viajes, a petición de sus hijos. Se cuenta que Tolkien, al ver el entusiasmo de sus propios hijos por el libro de los snergs, decidió desarrollar una historia similar.

Contiene ilustraciones muy acordes de George Morrow, las cuales formaban parte de la edición original inglesa, así como de la primera edición española publicada por Editorial Juventud en 1942. La misma editorial que ahora lo mantiene en nuestras librerías con una edición estupenda.

Ya sólo por eso es muy recomendable.

Estamos ante un clásico de la fantasía. Un precursor de precursores. La prosa desprende una naturalidad y una frescura alucinante. Se ha catalogado como cuento de hadas escrito al estilo tradicional en varias revistas conocidas, pero para mí es un libro de aventuras. Uno de los buenos. Como El Hobbit.

4 comments

  1. Eliana dice:

    Excelente reseña. Es cierto, este libro fue precursor y contemporáneo al Hobbitt de Tolkien.

  2. Morin dice:

    Qué buena. Tengo un contacto que vende muy buenos libros antiguos y encontré este título. Busqué la reseña y me encuentro con esta gran invitación a leerlo. Iré juntando las chauchas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *