Reseña: Soy alcohólico. Historia de una enfermedad, de Ignacio R. Martín Vega

Quién no está o ha estado en contacto con el alcohol a lo largo de su vida. Una de las “drogas legales” que se ha convertido en parte de nuestra vida. Quién no se ha tomado una caña o una copa con los amigos, como si fuera lo más normal del mundo. Y en la mayoría de los casos, lo es, ¿no? Pero cuando ese hábito se convierte en algo más, en algo que empieza a controlar nuestra vida y nos acaba transformando y destruyendo, entonces, esto se convierte en una verdadera tragedia que puede acabar con nosotros.

Cuando empecé a leer este libro, ya sabía que me enfrentaba a una dura historia y más sabiendo que era real. Y sí que lo es, muy dura. Te hace ver el alcohol y su adicción de otra manera. No imaginé que fuera tan duro y destructivo. Todos sabemos que el alcohol puede llegar a destrozarte la vida y a aniquilarte como persona, convirtiéndote en alguien carente de personalidad y ganas de vivir. Pero recorrer ese camino con alguien que lo ha vivido, es muy diferente a imaginarlo. Porque no solo te acaba destrozando a ti, si no a todo lo que te rodea. Así que, si empiezas a leer esta historia, estate preparado porque nadie, en el fondo, está libre de no caer.

En Soy Alcohólico…, Alonso es un hombre que debido a sus problemas con el alcohol acaba por perderlo todo: su trabajo en un concesionario, su mujer, sus hijos, su autoestima. En definitiva, la vida que había vivido hasta ahora. Decide dejar este hábito, debe empezar una dura y larga batalla para volver a recuperar todo lo que perdió. En ese camino, y poco a poco, le irá ayudando su hija Susana, con la que irá a vivir durante su recuperación, con la cual tendrá que volverse a ganar su cariño y confianza. En la asociación que le ayuda a salir de su problema, conocerá a otras personas con su mismo problema que también intentan salir con mayor o menor éxito. En fin, una lucha por volver a recuperar lo que se fue y descubrir que, a veces, con esfuerzo y perseverancia, las cosas que creemos imposibles, pueden convertirse en realidad.

Cruda, brutal y nunca mejor dicho, real como la vida misma. Una manera de abrir los ojos a esta preocupación que nos rodea. Antes de leer esta historia, sentía respeto por el alcohol y conocía hasta cierto punto sus efectos, pero me quedaba corta. Nunca imaginé que esta lucha fuera tan dura. Imagino que eso solo lo saben los que la pasan.

Pero de este libro prefiero quedarme con lo bueno. Que lo hay. Saber, con certeza, que se puede ganar esta cruel batalla. Que nunca hay que tirar la toalla y que, ese ejemplo, puede servir para ayudar a otras personas a ganarla también. ¡Felicidades, Alonso, por tu merecidísima victoria!

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