Reseña: El canto del cisne, de Edmund Crispin

Gervase Fen, profesor de Oxford y detective ocasional, se enfrenta a un nuevo crimen cometido tras la proverbial puerta cerrada tan popular en la ficción detectivesca. El tenor Edwin Shorthouse, un ser patético y despreciable, aparece ahorcado en su camerino cuando está a punto de estrenarse una producción de Los maestros cantores de Núremberg, de Wagner. Y, si bien todo apunta al suicidio, hay detalles que llevan a Fen a considerar que el divo ha sido asesinado. El problema es que, de ser ese el caso, el número de posibles sospechosos es enorme. ¿Conseguirá el excéntrico detective arrojar algo de luz sobre el que bien podría ser el caso más complejo de su carrera?

Tras disfrutar enormemente con La juguetería errante, tengo el placer de reencontrarme con Gervase Fen en El canto del cisne, cuarta novela de la saga escrita por Crispin ofrecida, al igual que la anterior, por los amigos de Impedimenta. En esta ocasión, la comicidad tiene menos presencia que en el libro precedente. Y no es que esté ausente de la trama, ya que personajes como el Maestro Charles Shorthouse (hermano del difunto tenor) ejemplifican a la perfección la vis cómica del autor. Sencillamente, el humor se diluye en una historia con mayor carga dramática que, además, presenta un misterio de gran complejidad.

Como en toda buena novela de detectives, las claves para la resolución de dicho misterio están dispersas a lo largo de la narración. No obstante, estoy convencido de que más de un lector se llevará una sorpresa mayúscula cuando conozca los asombrosos hechos que tuvieron lugar en el camerino de Shorthouse. Y es que, a pesar de que uno barruntaba alguna que otra posibilidad, el desenlace de la historia me pilló completamente desprevenido. Todo un logro por parte de un autor que juega limpio con sus lectores, como debe ser.

La obra de Edmund Crispin es una de esas pequeñas joyas desconocidas cuya inexplicable ausencia en las librerías españolas resulta difícil de entender. Quedan todavía siete novelas y dos antologías con historias protagonizadas por Fen inéditas en castellano (con la excepción de El caso de la mosca dorada, la primera de la serie), y algo me dice que, con un poco de paciencia, acabaremos por contar con toda la colección publicada por Impedimenta con la exquisitez que caracteriza a la editorial.

El canto del cisne es una historia deliciosa que fascinará a los aficionados a las novelas clásicas de detectives, ya que incluye todos los ingredientes que cabe esperar en cualquier muestra destacable del género (un protagonista carismático, secundarios interesantes, una trama enrevesada y una ambientación atractiva), combinados con agradable toque de humor. Y si da la casualidad de que el lector es aficionado a la obra del insigne Richard Wagner, encontrará en este libro abundantes referencias que a buen seguro harán que valore al mismo aún más positivamente.

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