Reseña: Puntos de experiencia, de Josep Busquets y Pere Mejan

Acabo de leer una obra que me ha dejado un buenísimo sabor de boca. Josep Busquets y Pere Mejan tienen la culpa. Han sabido elaborar una historia que enmarca de algún modo a esos seres extraños (a ojos de los muggle) que son los jugadores de rol.

Por supuesto, aquí se habla desde la experiencia vivida. Lo notas al momento. La editorial Dibbuks ha apostado por una novela gráfica que encandilará a los roleros pero también a los que siempre se han interesado por el tema y nunca han llegado ha desarrollarse en los distintos mundos a los que puedes acceder si llegas a comprometerte… Porque si en algo se basa una campaña o una partida de rol con tus amigos, es en el compromiso. Quedar, no llegar tarde, no fallar, pelearse con la novia para poder asistir, no tener que irse en plena batalla porque tienes que ir a trabajar, defender a tus compañeros por encima de todo, intentar que no muera… Todo es compromiso.

En Puntos de Experiencia se cuentan muchas cosas pero en definitiva, la historia de Alberto. Un chico con treinta y muchos que ha tenido que divorciarse de su mujer por circunstancias de la vida. Encima está sin trabajo. Pero sus hijas le quieren. ¿Por qué? Con su exmujer para las niñas todo son reglas, con él, todo son pizzas a deshoras, libros de fantasía que pueden leer, y películas de ciencia ficción… Entre tanto la vida de Alberto da un giro inesperado. Mientras está haciendo la mudanza, encuentra un Manual de Rol. Es entonces cuando se lanza a llamar a su amigo de toda la vida Juan, el tío que hacía de master cuando jugaban al rol.

Para su sorpresa, le comenta que sí, que siguen jugando y que quedan en su casa una vez por semana. Alberto decide asistir el próximo viernes, ahora que no tiene a nadie que se lo imponga y lo atavíe a cada momento con sus deberes como marido y padre.  A partir, de entonces la vida se tornará nuevamente en disfrute. En cada partida ocurre algo. Los otros jugadores, amigos de toda la vida también pero que han cambiado de una forma extraña excepto cuando juegan al rol, asisten y cada partida es todo un espectáculo. Pero lo pasan bien y además quedan para tomar copas después. No obstante, el destino, o los rencores de un ex ya olvidada, intentan hacerle daño y su ex le comunica que va a llevarse a sus hijas a vivir a América, Alberto decide intentar evitarlo a toda costa. Por supuesto, sus compañeros de aventuras intentarán ayudarlo.

Si eres o has sido jugador de rol, resulta imposible leer Puntos de experiencia si sentir nostalgia. Las situaciones aquí vividas son compartidas en su mayoría con el lector/jugador. Hay momentos de incertidumbre, momentos reales, ficticios y de buenas risas. Los enfados del master, lo que tarda un personaje en tirar los dados (cosa que irrita bastante), la lucha por la supervivencia, el sinsentido de algunas escenas… Lo encontraréis en esta historia. El guión de Busquet es muy bueno. Mejan maneja bien los lápices y muestra escenas del día a día con la misma facilidad que te introduce en los dibujos clásicos de una partida de fantasía. Es un buen tandem para una obra que hay que tener en tu biblioteca para perderte en ella en esos momentos de añoranza.

Puntos de experiencia cuenta una historia que se devora con una sonrisa en la boca. Quizás plantea la idea de qué hacer: seguir siendo friki para toda la vida o ajustarse al molde social creado por el entorno. Pero para mí plantea algo más profundo: ¿Crecer? O seguir viviendo sin preocupaciones en lo mundos en los que te perdías de niño…

En cualquier caso, Puntos de experiencia es un homenaje al Peter Pan que todos llevamos dentro.

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