Reseña: Zendegi, de Greg Egan

El Irán de 2012 es una nación controlada por un Consejo de Guardianes radicales islamistas que convierten unas elecciones supuestamente democráticas en una pantomima, al vetar la participación de una buena parte de los candidatos que se les oponen. En un ambiente cada vez más tenso, el periodista Martin Seymour llega al país para ser testigo de una serie de acontecimientos que darán un vuelco a la situación política y social de los iraníes, al tiempo que conocerá a alguien que cambiará su vida para siempre.

Mientras tanto, en los Estados Unidos, Nasim Golestani, una joven informática iraní exiliada en su niñez junto a su madre, trabaja en un proyecto cuyo objetivo es la creación de un mapa neuronal del cerebro humano. Cuando ambas mujeres tengan noticia de los cambios producidos en su nación de origen, ambas decidirán retornar para ayudar a dar forma a un futuro democrático y libre, al fin, del férreo control de los ayatolás.

Quince años después, Nasim es la principal programadora de Zendegi, un complejo sistema de realidad virtual múltiple que permite a sus usuarios sumergirse en historias de lo más variado. Sin embargo, el destino hace que su camino se cruce con el de Martin, afincado en Irán desde que llegase para cubrir la revolución democrática, y el periodista le hará una proposición que hará que deba replantearse todos sus logros para tratar de conseguir algo en apariencia imposible.

Conviven en Zendegi (palabra que, por cierto, significa “vida” en persa) tres hilos argumentales bien diferenciados al principio, pero que acaban solapándose conforme avanzamos en la lectura. Tenemos en primer lugar a un Seymour que se ve inmerso en una vorágine de cambios inesperados de los que acaba siendo testigo privilegiado. Luego está la investigación de Golestani, quizá no demasiado alejada de lo que puede estar ocurriendo en varias instalaciones a lo largo del planeta. Y, por último, está Zendegi, la nota maravillosamente discordante.

Y es que buena parte de la novela se desarrolla en un mundo virtual de ensueño, extraído del Shahnameh (un largo poema épico sobre la historia de Irán, aderezado con numerosos elementos fantásticos, escrito hace algo más de mil años por el poeta persa Ferdousí), por el cual se pasean los avatares de Seymour y su hijo Javeed. De este modo, la más moderna tecnología se convierte en una herramienta que permite a ambos viajar a un pasado idealizado, en parte mitológico, en el cual vivirán numerosas aventuras al tiempo que se forja entre ellos un vínculo muy especial.

 Zendegi es la primera novela de Greg Egan que llega a mis manos. Conociendo la fama del autor como cultivador de la vertiente más “hard” de la ciencia-ficción, temía que el libro resultase demasiado complejo para mis castigadas neuronas. No obstante, reconozco que me he llevado una muy grata sorpresa y que la historia, a pesar de contar con elementos no exentos de cierta dificultad, dedica mucho más tiempo del que esperaba a desarrollar personajes y a narrar con habilidad las complejidades vitales de Martin, Nasim y sus amigos, familiares y compañeros.

En resumidas cuentas, nos encontramos ante un libro excelente, editado con esmero (como es habitual en Bibliópolis) y que cuenta con una traducción magnífica. Hacía mucho tiempo que no acababa un libro sin haber detectado errores o incoherencias, mal endémico de demasiados traductores en nuestro país. Por eso quisiera destacar la labor de Carlos Pavón como un aliciente más, sumamente importante, de una obra que estoy convencido merece ser leída por un público mucho más amplio que el compuesto únicamente por los aficionados a la ciencia-ficción.

3 comments

  1. Elena dice:

    Hola

    Llevo tiempo queriendo leer algo de este autor, pero me asustaba un poco lo duro que dicen que es. Creo que voy a hacerte caso y voy a probar con este libro. En principio tiene todos los elementos para que me guste. Gracias.

    • Juan José Castillo dice:

      Siempre que algo te llame la atención, intentalo Elena. No pierdes nada y si te gusta, ganarás mucho.
      Eso es lo bonito de leer constantemente ;)

    • José Rafael Martínez Pina dice:

      Como ya comento en la reseña, tiene pequeños toques “hard”, pero se lee con facilidad. Ya nos comentarás qué te ha precido.

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