Reseña: Pandemon. Historia de una extinción, de Borja Laita García-Luzón

Borja acaba de conseguir un nuevo trabajo, fácil y bien remunerado, como administrador de base de datos de una empresa química. Coincidiendo con el primer día en su nuevo puesto, el joven informático decide crear un blog para comentar cómo son las cosas en la empresa. Y, aunque todo pinta de maravilla en un principio, pronto empezará a quedar claro que las investigaciones que se llevan a cabo en el lugar no van todo lo bien que cabría esperar. Borja acaba descubriendo que hay personas a las que están inoculando un suero que pretende convertir a los seres humanos en soldados perfectos: resistentes, fuertes y violentos. Pero los resultados obtenidos hasta la fecha no son los que los científicos ansían lograr, y los sujetos sometidos a la acción del suero se convierten en unas criaturas incontrolables sedientas de sangre.

La tragedia se desencadena cuando un grupo de inoculados escapa del laboratorio. En cuestión de días, el virus que se encuentra en la base del suero se propaga entre la población a un ritmo frenético, y pronto resulta evidente para Borja y su compañera Merche que permanecer en su hogar resulta demasiado arriesgado. Así, la pareja (acompañada de sus inseparables perritas) iniciará un peligroso viaje para intentar reunirse con la familia de Merche y, después, tratar de alcanzar un punto seguro controlado por la empresa para la que Borja trabajaba. En el camino tendrán que enfrentarse a la furia de los infectados y, lamentablemente, a algún que otro grupo de humanos sanos convertidos en saqueadores sin escrúpulos. Y la muerte, una muerte cruel e implacable, será su constante compañera.

Entre las decenas de novelas de zombis que saturan los expositores de nuestras librerías, de vez en cuando aparece una obra que hay quien incluye en el mismo grupo pero que, en esencia, merece figurar en una categoría aparte. Y es que la historias de “infectados”, a pesar de tener numerosos puntos en común con las de muertos vivientes, suelen distinguirse de estas en al menos un aspecto. En concreto, en Pandemon: Historia de una extinción, lo que convierte a las víctimas del contagio viral en seres mucho más peligrosos que los típicos revividos es que mantienen intacta (en la mayoría de los casos) su inteligencia. Así, pueden trabajar en grupo para encontrar víctimas a las que someter a crueles vejaciones antes de matarlas o infectarlas. Amparados por la fuerza que les otorga el número, son capaces de aniquilar contingentes militares y apropiarse de sus armas para resultar todavía más letales. No conocen el miedo, el dolor no les frena, y su ansia por asesinar aumenta con cada día que pasa.

Pero el virus no sólo convierte a los seres humanos en máquinas de matar: también afecta a los perros. Y en ambos casos, tanto en el de las personas como en el de los animales, en determinados sujetos se producen horribles mutaciones que convierten a los infectados en seres deformes y monstruosos, infinitamente más peligrosos y mucho más difíciles de eliminar. Evidentemente, la falta de ética de los científicos que crearon el “suero del super soldado” carecía de límites.

Lo verdaderamente aterrador de la historia que nos ofrece Borja Laita es que, en el fondo, no nos resulta difícil imaginarnos inmersos en la situación que plantea. Lo cierto es que, a día de hoy, es más que probable que existan proyectos parecidos al que describe el autor en diversas naciones a lo largo y ancho del planeta. Quizá lo que ahora es ficción acabe convirtiéndose en realidad el día menos pensado. Ojalá me equivoque, pero ya lo dijo en su día Plauto: “el hombre es un lobo para el hombre”. Parece que estamos abocados a destruirnos los unos a los otros, de un modo u otro.

Pandemon: Historia de una extinción es la primera novela de Borja Laita García-Luzón, y he de decir que apenas he podido soltarla desde el momento en que inicié su lectura. Narrado como una serie de entradas del blog del protagonista, en el libro asistimos de manera paulatina a los acontecimientos que acaban por desencadenar la infección (que no se limita a tener lugar en España, ya que en laboratorios repartidos por todo el mundo se estaba desarrollando la misma investigación, con resultados similares) que parece abocar al ser humano a la extinción. Y, una vez que la acción se desata, los protagonistas apenas contarán con esporádicos momentos de respiro entre situaciones que pondrán a prueba su capacidad para sobrevivir al horror que les rodea.

La habilidad del autor para generar tensión hace que, en ciertos momentos, el corazón se nos acelere al leer determinadas escenas. De igual manera, su capacidad para describir los estragos causados por los infectados hará que más de un estómago se agite frente a algunas imágenes de gran crudeza. Y, en cuanto a los personajes, no tardamos mucho en empatizar con el arrojado y sufrido Borja y con la valerosa Merche, así como con alguno de los que se unen a nuestra pareja a lo largo de la novela. De este modo, la incertidumbre (siempre presente en este tipo de historias) sobre quién vivirá o morirá se acentúa, y nos hace vivir cada situación de peligro con la posibilidad muy presente de que sea la última para alguno de los personajes.

Nos encontramos, en definitiva, ante el excelente debut literario de un autor que, si no me equivoco, nos deparará más de una agradable sorpresa en el futuro. Y, por supuesto, ante una novela intensa y absorbente que atrapará al instante a quien se asome a sus páginas.

One comment

  1. Lidia Samaniego dice:

    A este libro le tengo echado un ojo desde hace tiempo pero, lo he dejado pendiente por mucho tiempo. ¡Tu reseña me ha hecho querer leerlo de ya! Me ha llamado mucho la atención como los zombies de este libro conservan su inteligencia.
    Gracias por tu reseña.

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