Reseña: Pequeños Titanes, de Art Baltazar y Franco

Lo que más me ha gustado de haber leído este cómic casi no se puede explicar con palabras. Sería algo así como que he vivido una sensación maravillosa al saber que mi pequeñita de 5 años y yo empezamos a tener cosas en común. Cosas de las guays. Que por fin empiezo a ver en ella que tiene mucho de mí. Empieza a florecer en ella, algo que parecía poseer semienterrado. Algo que hacía falta regar.

Pequeños Titanes ha ejercido de regadera.

Contarle lo que es, lo que conlleva —sí, como las palabras de Tío Ben a Peter Parker antes de empezar a ser Spiderman: «Un gran poder conlleva una gran resposabilidad»—, leer sobre superhéroes es aprender a saber que existe el Bien y el Mal. O mejor dicho, que hay hombres malos, hombres buenos, pero sobre todo que hay unos tipos buenos que se dedican a reprender a los malos. Pequeños Titanes me ha servido para desenterrar un poco esa semilla enclaustrada y permitirle que conozca la historia de cada uno. Ahora le encanta todo lo relacionado con superhéroes, supervillanos y la magníffica idea de que cada uno tiene un padre, una madre, del que adquirió los mismos poderes o incluso diferentes.

ECC Ediciones nos trae los cuatro primeros números de Pequeños Titanes publicados en un sólo tomo. Una delicia. Un nuevo curso para Robin y sus amigos. Las cosas no pintan demasiado bien… Son muchos. Cada uno de su padre y de su madre. Todos en la misma clase: Starfire (siempre a la moda), Raven (con su humor negro), Kid Flash (rápido como él sólo), Beast Boy (y sus grandes transformaciones que divierten a toda la clase), Wonder Girl y su prima Cassie (2×1), Ciborg, Abejorro, Rose, Speedy, Terra (que nos partimos viendo que todo lo soluciona tirando piedras) y muchos más. Todos divertidísimos, pero asustados a priori, porque el director de la escuela resulta ser Deathstroke el Exterminador, el cual ha contratado a un profesor nada recomendable: ¡El demonio Trigon! Suerte que entre clase y clase, nuestros héroes pueden descansar probándose nuevos trajes y haciendo sus batallitas contra Los Cinco Temibles.

Art Baltazar y Franco han conseguido que Pequeños Titanes sea una serie seguida por grandes y pequeños. La obra es tan atractiva que engancha desde el primer momento y hace que se unan más si caben padres (algo frikis) e hijos. Pequeños Titanes se ha convertido en una lectura imprescindible para mí. Además, ha resultado ganadora del Premio Eisner a la mejor publicación infantil. Lo leemos y lo releemos juntos. Ella no entiende sobre tiempo de espera entre publicaciones. Mi peque de vez en cuando se acerca y dice:

Papi, ¿pone ahí cuando sale el próximo?

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