Reseña: El hombre que gritó la Tierra es plana, de Roberto de Paz

Está la cosa tan puta que lo mismo esta novela termina pasando desapercibida.

El hombre que gritó la Tierra es plana es un thriller de excelente factura que va de uno que cruza el charco para ir a buscar a su padre, que es un terrorista molón y bastante zumbado. Esto dicho así ya casi vale para situar una trama de interés, pero es que la cosa con este libro va mucho más allá.

El autor consigue empujar al personaje mediante una serie de dramas encadenados que conmueven e inquietan. Que si acaban de matarle a su esposa de la forma más chunga. Que si su curro da ascopena a espuertas. Que si nada me retiene aquí en España y, ya puestos, en el mundo de los vivos. En fin… Con semejantes mimbres el resultado es una narración de una intensidad hipnótica que te engatilla y te arrastra en lo que creo que es la mejor ópera prima que he visto en cinco años, y creo que he visto unas cuantas.

Roberto de Paz es un autor novel que no llega a la treintena y ya muestra más oficio y mejor dominio de la expresión estética que algunos de los autores con los que comparte colección.

En el apartado de lo negativo, debo reprocharle varios avances un tanto erráticos en la trama, un reparto anómalo de la información durante el desarrollo de la historia, un par de cambios de ritmo que no acabo de ver, y algún que otro gesto igualmente dubitativo a la hora de hilarlo todo. No obstante, son deméritos que terminan cediendo bajo el peso de ese remate final, tan logrado, que aparece a modo de epílogo.

De los ramalazos antisistema y del rollo acerca de la crisis energética que se trae la novela mejor que no hable yo. Ya lo harán otros. O aquí se nos va a comer la mierda.

Reseña de Emilio Bueso

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