Reseña: Los cinco horribles, de Wolf Erlbruch

Hay niños que les lloran a sus madres para que les compren caramelos. Otros lloran a moco tendido por intentar conseguir un nuevo juguete que sale en la tele. Yo lloraba y me agarraba a la pierna de mi madre por un libro. Cada sábado, cuando íbamos a hacer la compra semanal al hipermercado, mientras mi madre debatía entre coger carne de cerdo o de ternera, yo me perdía entre la calle de los libros. Soñaba entre tantas letras. Sentado en el suelo, sólo me levantaba para coger otro libro. Mi sueño era poseer muchas historias. Cuantas más mejor. Al menos, durante el tiempo que duraba la visita al hipermercado…

Entonces cogía uno y lo apretaba sobre mi pecho. No lo soltaba, mientras buscaba a mi madre y su carrito. Lucharía por el libro, insistiría una y otra vez para que mi madre accediera a comprarme ése… Ésa semana. Y no eran libros cualesquiera, eran libros de miedo, o al menos, simpatizantes, ya me entendéis. Teniendo en cuenta de que por entonces yo podría tener unos ocho años, eran libros como Los cinco horribles.

En Los cinco horribles, cinco animales de lo más variopinto y feos, se van encontrando y descubren que hay algo que les une: su aspecto genera el rechazo de todos los demás. Sin embargo, intentan no estar todo el rato lamentándose y mientras debaten, se dan cuenta de que poseen unas capacidades creativas muy buenas. Desde manejar como nadie el arte musical hasta desenvolverse muy bien en la cocina. Son entretenimientos que gustan y que les salvarán de su aislamiento forzado. Mientras unos tocan el saxofón, otros se ponen a hacer tortitas con chocolate. ¿En qué acabará todo esto?

Wolf Erlbruch aporta en Los cinco horribles un gran sentido del humor y sentimientos de ternura. Estamos ante un álbum ilustrado de mucha importancia para los que dudan de si verdaderamente están solos o tienen que dar solamente un pasito para estar rodeado de las mejores amistades que se puedan tener. Es también la lucha por superar dificultades. Trama que puede detectar cualquier niño que lea Los cinco horribles. Para colmo, las ilustraciones que aporta en ceras de colores, recortadas y pegadas sobre fondos suaves, son muy divertidas y componen un escenario ideal para perderse en la historia.

Un libro para entender el valor de la amistad. Aquella que tienes cerca y ni siquiera notas.

3 comments

  1. Por lo general no hago anotaciones en sitios web, pero tu web me motivo. Formidable!

  2. Janitzin dice:

    Hermosa historia!!!!

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