Reseña: Bajo el hielo, de Bernard Minier

Cuentan que es el debut de Bernard Minier como novelista…, pues menudo debut.

Estamos ante una estupendísima historia construida de forma minuciosa y con cierta precisión técnica. Además, la atmósfera creada, el frío, el ambiente extremo es aún más gélido si cabe con ese entorno nevado como es el paisaje pirenaico donde se desarrolla.

Me ha hecho pensar mucho en la novela nórdica muy en boga y cómo esa cuestión de pueblecito aislado y vastos parajes casi olvidados, pueden ser un buen marco para trama de intriga bien documentada.

Bajo el hielo logra el suspense con un buen personaje llevado como es la psicóloga Diane Berg, que aporta una cariñosa simpatía y te identificas con sus actos cuando llega a su nuevo trabajo. Un edificio sobre la roca, un estandarte sobre las montañas y la arboleda como es un portentoso psiquiátrico, ubicado en un pueblecito aislado de los Pirineos. Dónde, nada más y nada menos, recluyen a asesinos muy peligrosos. Martin Servaz es el policía con el que iremos de la mano también por esos angostos pasillos y seguiremos la investigación de una forma inquietante. Un policía que vive muy al límite cada situación y que es vital para la resolución de la historia que, sin duda, es de lo mejor que he leído una primera novela en mucho tiempo. Poco a poco, descubriremos detalles de sus vidas. También aparecen personajes muy destacables como la capitana Ziegler, Esperandieu o el doctor Xavier. ¿Qué como empieza? Uf, eso es lo mejor. Todo comienza con la aparición de un caballo muerto, abierto en canal y colgado en lo alto del teleférico que sube a la central hidroeléctrica. ¿Quién puede? ¿Quién tiene la fuerza necesaria? ¿Quién?

Hay novelas que llaman la atención desde la primera vez que lees su sipnosis. Si no compras el libro, se quedan grabadas en ti como una quemadura. Como diciendo léeme, cúrame, échame Linitul. La misma portada de un libro puede hacer esa función en un lector asíduo. Te llaman. Porque sabes que hay algo en esa historia que deseas descubrir por ti mismo. Bajo el hielo, posee todo esto de lo que hablo. Es por esa razón que no quiero desvelar nada más de la trama. Hay que vivirla. Leerla es vivirla. Porque Minier consigue una novela de las que se recuerdan para siempre. Y de las que dentro de muy poco, probablemente, esté en los cines.

Una trama compleja, intrigante y un enigma que engancha. Totalmente recomendable para leer junto a la estufa. Sabiendo que fuera, hace frío, la novela alcanza su mázima. Lectura indispensable.

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