Reseña: Cuentos negros, de Ambrose Bierce

Para hablar de esta obra quizá deberíamos hablar antes del autor. Ambrose Bierce, escritor y periodista estadounidense nacido en 1842, era temido por sus feroces artículos y críticas, e incluso cuando abordaba la ficción, como en estos cuentos que se reseñan, no podía dejar de lado la sátira hacia la política, la religión, la familia o simplemente hacia el género humano. Y es que no vivió una infancia feliz y el hecho de que se fuera muy joven a la guerra y viera las barbaridades de las que es capaz el ser humano, no contribuyó a apaciguar su carácter agrio y descreído. Tanto es así, que cuando dejó el ejército y se convirtió en periodista, no pudo por más que escribir con un estilo pesimista y bastante macabro. Algo que pronto le granjeó muchos enemigos y el apodo de Ambrose “amargo” Bierce.

Pues bien, puestos en antecedentes, nos centraremos en esta pequeña joya. Alianza editorial nos presenta en formato bolsillo la antología Cuentos negros, de Bierce, con la traducción y edición de Aitor Ibarrola-Armendáriz. La verdad es que es de agradecer un libro así, pues en nuestro país no se le ha hecho mucha justicia a este autor y no goza de la misma fama que otros escritores a los que inspiró, como Lovecraft, que tuvo muy buenas palabras hacia él. De hecho, conocí a Ambrose Bierce por primera vez al leer Los Mitos de Cthulhu, donde se encuentra uno de sus relatos más conocidos, Un habitante de Carcosa.

La antología se abre con una semblanza muy interesante sobre Abrose G. Bierce, donde se nos pone en antecedentes de quién es el autor, para pasar directamente a una selección de catorce cuentos oscuros (que no de terror), entre ellos su celebérrimo Aceite de perro, uno de los relatos que quizá puedan impactar más al lector, junto a Mi asesinato favorito, y no me refiero solo al lector puritano precisamente. Porque, siendo sinceros, aquel que quiera conocer el arte de Bierce deberá asistir a asesinatos de bebés, parricidios o crímenes conyugales con un estilo detallado y cargado de verdadero humor negro. Y es que los personajes protagónicos de Bierce, que siempre narra sus cuentos en primera persona (quizá por lo identificado que se siente con ellos) gozan además de una falta completa de moralidad y no ven en sus hechos falta grave, aunque se trate de los asesinatos más terribles.

Bierce tiene un estilo claro y conciso, sin un exceso de floritura, algo de lo que se pecaba en su época. Es gracias a ese estilo directo, que sus narrados crímenes impactan más al lector, que los recibe como derechazos en su moralidad. Además, en esta obra se han traducido algunos de sus textos menos conocidos y no por ello peores (no se pierdan la joya Los-Que-Ya-Se-Han-Ido).

Y como colofón final al libro, Aitor Ibarrola-Armendáriz nos dedica unas palabras sobre estos Cuentos Negros. En definitiva, un clásico que deberíamos entender para comprender a la perfección el significado de la palabra “sátira”. También recomendar la película “Gringo viejo”, protagonizada por un gran Gregory Peck y una soberbia Jane Fonda, donde se nos narra -de forma totalmente ficticia pues es un misterio todavía- la posible muerte de Ambrose “Bitter” Bierce.

2 comments

  1. Mi fotografo me aconsejo esta pagina y el estaba en lo cierto. Esta pagina me gusto mucho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *