Reseña: Tangram, de Juan Carlos Márquez

La editorial Salto de Página se está convirtiendo en una de las mayores sorpresas en clave literaria de los últimos meses, al menos para mí. No cesan en su empeño (desde aquí espero que no dejen de hacerlo) de editar autores y títulos magníficos como el que hoy me trae por aquí. En esta ocasión, voy a hablaros del libro Tangram de Juan Carlos Márquez, autor que desconocía totalmente.

Este joven escritor se ha ganado cierto prestigio con sus relatos y hace bien poquito, decidió dar el gran salto a la novela con notables resultados, viendo el resultado final. Tangram se articula a través de siete relatos o historias autoconclusivas, los cuales al final del libro se entrecruzan, dando lugar a una historia tipo ‘Vidas Cruzadas’ muy bien hilvanada. No voy a desgranar los siete relatos uno a uno, porque la magia de ellos está en el puzzle que ha creado el autor al final del libro, y hay demasiado riesgo de contar algun detalle que rompa ese suspense, incluyendo el juego literario de su propio título.

Uno de los aspectos más importantes que se pueden comprobar en sus páginas es el estilo tan depurado que tiene el autor, con un desplieque de recursos tan precisos como la hoja de un bisturí y que se nota que le ha dedicado muchísimo tiempo a que no falte ni sobre nada, todo está en su sitio. Otra de las características que me ha llamado la atención es la nomenclatura que Juan Carlos Márquez le dá a cada uno de los siete relatos con los nombres de las piezas del Tangram (juego chino muy antiguo): un cuadrado, cinco triángulos y un paralelogramo, dando como resultado un empaque muy visual de estas figuras geométricas, encajando todas sus piezas al final, como ya he comentado anteriormente.

Anunciar también que la novela ha sido galardonada con el Premio sIntagma 2011 concedido por la librería almeriense del mismo nombre, premio muy merecido y que ayuda a que novelas como ésta y otras muchas de autores semidesconocidos con gran calidad se den a conocer entre un público más mayoritario, constatando lo que muchos ya sabemos: la altísima calidad que están alcanzando nuestros escritores patrios no envidian para nada a la de otros ya totalmente consagrados, nacionales o internacionales.

Desde aquí, mi más sincera recomendación para lectores inquietos que quieran leer algo diferente. Seguro que más tarde me lo agradecen.

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