Reseña: La ira de los ángeles, de Alden Bell

La joven Temple solo tiene quince años. Nacida una década después de que el mundo se viera asolado por el surgimiento de los zombis, es una superviviente nata para la que los muertos vivientes no suponen una amenaza, ya que sabe perfectamente cómo enfrentarse a ellos. Sin embargo, será tras abandonar el islote donde ha pasado algunas semanas en soledad y ser admitida en una comunidad de supervivientes cuando se enfrente al monstruo más peligroso de todos: el ser humano.

Tras matar a un hombre que pretendía violarla, Temple abandonará su nuevo refugio huyendo de la ira de Moses, el hermano del difunto, e iniciará un viaje que la pondrá en contacto con diversos supervivientes (uno de los cuales pasará a acompañarla durante el resto de la novela) y la enfrentará a peligros inesperados. Sin embargo, de lo que no podrá huir es de los demonios que anidan en su interior.

Ya he comentado en diversas ocasiones que, últimamente, se están publicando numerosas novelas englobables dentro del subgénero “de zombis” que se valen de dicha temática para presentar historias en las que los muertos vivientes son lo de menos. La ira de los ángeles es el último ejemplo de ese tipo de libros que he leído, ya que la presencia de revividos en la trama resulta en cierto modo meramente anecdótica, y lo que interesa a Alden Bell es narrarnos la historia de Temple, un personaje fascinante que, en el fondo, resulta ser mucho más peligrosa que los zombis.

La novela, escrita en un estilo peculiar (sobre todo en lo que a la reproducción de diálogos se refiere) y cargada de imágenes poéticas, avanza a un ritmo tan ligero que sus escasas trescientas páginas se acaban en un suspiro. No me extraña que, según he podido leer en la página oficial del autor, no falte demasiado para que la veamos convertida en película.

En un mercado en el que abundan las historias sobre muertos vivientes resulta difícil distinguir entre libros que meramente aprovechan la favorable coyuntura editorial y que pasarán pronto al olvido, y obras con un valor intrínseco que va más allá de lo anecdótico y merecen formar parte de ese reducido grupo de historias que vale la pena revisar cada cierto tiempo. En mi opinión, La ira de los ángeles es una novela que pertenece con claridad a ese segundo grupo.

Recomendable, pues, para todo aquel que disfrute con una buena lectura, sea o no aficionado al género zombi.

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