Reseña: Mirando las estrellas, de A. F. Black

Hacía mucho tiempo que no me sumergía tan de lleno en una novela y eso que con el frío que asola la sierra cordobesa no era fácil imaginarme acompañando a Charlie Manley por las calles de Winter Palms, en Florida, bajo un calor tórrido de los que derriten la suela de las chanclas sobre el asfalto. Y es algo que me gustaría remarcar mucho en esta reseña, la ambientación, la atmósfera, está tan bien recreada en esta novela que casi podía sentir los rayos solares azotando mi piel, casi podía ver las palmeras de las avenidas con sus hojas caídas sin una ráfaga de aire y buscar ansioso su sombra, casi podía sentir la paz que desprende Charlie durante todas las páginas del libro. Porque además, Black, no se contenta con crear una ambientación magnífica, sino que perfila unos personajes carismáticos y muy creíbles, coherentes dentro del planteamiento que el autor nos presenta.

La trama no se queda atrás: Charlie es un inmigrante jamaicano que acaba en Estados Unidos gracias a un poderoso Hougan (una especie de hechicero del vudú) y la hermana de este. Debido a esto queda en deuda con él, y Charlie siempre cumple con su promesa, cueste lo que cueste. Como dice el autor en una entrevista, aquí se tocan temas tan universales como la lealtad y la amistad. No solo con los demás, sino con uno mismo. Pero siguiendo con la trama, cierto caluroso día -como todos los días en la pequeña ciudad- recibe la visita de tres misteriosos tipos que precisan de sus servicios y él rechaza el trabajo. Será entonces cuando todo se complique y una oleada de crímenes azote Winter Palms, salpicándole a él directamente y provocando que se vea en la necesidad de llegar hasta el final del asunto para saber quién se la está jugando.

La novela es pausada, Black no tiene prisa en contar lo que tiene que contar y eso se agradece. Además, hace uso de una prosa minimalista y cuidada que consigue que leer la historia sea un gozo. Intercala también pequeñas historias donde se habla de “El caminante”, una leyenda de la Jamaica natal de los protagonistas que enriquece la trama general. Y cómo no, un giro de tuerca final que hace que se nos caigan los palos del sombrajo.

Decir también que la edición está muy cuidada. Presentada en tapa dura con sobrecubierta, con una excelente portada fruto de Pablo Uría y una traducción exquisita a cargo de David Prieto. El libro se cierra con una nota del editor Raúl Gonzálvez hablando de cómo llegó a sus oídos la existencia de esta novela y del, cuanto menos curioso, encuentro con el agente literario de A.F. Black. También comentaros que ya hay programada una nueva novela de este autor en AJEC, “Con los pies en la tierra”.

En definitiva, una muy buena novela, de las que te hacen pensar.

5 comments

  1. tatty dice:

    Es una de mis próximas lecturas para el 2012 así que espero disfrutar de ella tanto como tú

  2. ladyhawk dice:

    «Edición muy cuidada… traducción exquisita… AJEC…»

    Me encanta leer por fin que AJEC ha hecho un buen trabajo. Un solo hombre saca adelante esta editorial, abanderada de la ciencia ficción española actual,sin más recursos que la jornada de trabajo y sufriendo las malas prácticas de algunos competidores de mayor envergadura. La sola supervivencia del Grupo Ajec ya es labor para un titán. ¿Cómo lo consigue? Porque a algunos nos gusta la ciencia ficción.

  3. ladyhawk dice:

    P.D.: Raúl Gonzálvez es además de editor, autor y siete veces seleccionador de El Melocotón Mecánico.

  4. Oscar dice:

    Está muy bien escrita y, como bien dice la reseña, te ambienta al momento y al lugar. Muy recomendable.

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