Reseña: El año de la plaga, de Marc Pastor

Víctor Negro vive en Barcelona y trabaja como asistente social, formando parte de un equipo centrado en la atención a ancianos. Su vida transcurre de forma rutinaria, con el recuerdo de la novia que le abandonó hace tiempo todavía presente, y con unos dolores de cabeza cada vez más frecuentes.

Pero, en plena canícula veraniega, algo empieza a suceder. Los ancianos a cargo de Víctor empiezan a suicidarse, y en todas las casas donde se ha producido tan trágico suceso se observan unas macetas conteniendo una extraña variedad de eucalipto. En cuestión de días, las personas que rodean a Negro irán cambiando, y la situación degenerará hasta el punto en el que le parecerá estar sumido en una pesadilla similar a una película de terror/ciencia ficción. Una película que, por increíble que parezca, puede estar convirtiéndose en algo real.

Para encontrar el germen de El año de la plaga, debemos retroceder hasta 1955, año en que Jack Finney publicó Los ladrones de cuerpos, novela quizá no tan conocida como la extraordinaria adaptación cinematográfica que dirigiera Don Siegel un año después. Adaptación que fijaría en el imaginario colectivo aquellas inquietantes vainas vegetales de las que surgían duplicados, carentes de sentimientos, de los indefensos habitantes de Santa Mira.

No obstante, el referente más claro de la excelente novela de Marc Pastor es la segunda adaptación fílmica de la novela de Finney: La invasión de los ultracuerpos (1978), de Philip Kaufman. Pastor ubica la acción en una Barcelona que, como lo hiciera San Francisco en la película de Kaufman, acrecienta la sensación de extrañeza y horror, así como la tremenda sensación de amenaza latente.

Entre los puntos fuertes de la novela destaca, sin duda, su protagonista. Víctor Negro no es muy distinto de quienes colaboramos en Crónicas Literarias, o de muchos de los usuarios que visitan diariamente la página. Treintañero, pertenece a esa generación que vivió (vivimos) la adolescencia en aquellos maravillosos años ochenta. Lector de libros de género y cómics, aficionado al cine y a la buena música, muchos no dudarían en aplicar el término friki a Negro. Pero bueno: a todos nos han llamado de tal manera en alguna ocasión. Y algunos sabemos sentirnos orgullosos de que se nos considere de tal forma, ¿verdad?

Pero divago… Marc Pastor salpica la interesante trama con infinidad de referencias que harán las delicias de todos los que cuenten con una amplia cultura literaria, cinematográfica, tebeística y musical. Si bien no es necesario del todo ser capaz de captar dichas referencias, quien pueda hacerlo disfrutará de un modo más completo de la obra.

Novela de ritmo ágil y lectura frenética, El año de la plaga ha sido, para el que esto escribe, una de esas agradables sorpresas que, de cuando en cuando, nos depara el abrir un libro sin saber muy bien qué nos vamos a encontrar en sus páginas. Confío en poder hacerme pronto con La mala mujer, su otra novela escrita en castellano, y espero tener la oportunidad de reseñar una nueva obra de este autor barcelonés en un futuro no muy lejano.

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