Maravillosas historias quedan por descubrir.

Es por ello que no tengo reparos en leer relatos procedentes de cualquier cultura, es más, me interesan en demasía sabiendo que proceden de pueblos no actualmente famosos por el tipo de literatura que hacen. Eso sin hablar específicamente del género de Terror. Damos entonces gracias a la editorial Nevsky Prospects por sacar a la luz este tipo de joyas literarias. Porque hay un mundo por descubrir en esos lugares recónditos, porque cada nación tiene sus miedos, porque queda mucho por traducir y hacer feliz a los lectores.

En Rusia Gótica se concentran seis relatos de autores románticos del inmenso país del este. En El Anillo, el misterioso artilugio cambiará la pida de una familia pobre. Un viejo ermitaño y su hijo esconden un terrible secreto en El hombre lobo. No se puede ser tan cortés con los desconocidos y menos si posees una taberna a las afueras como en Los Visitantes Inesperados. Entonces llegamos a la obra cumbre de la antología, La vendedora de pasteles, considerada el primer cuento gótico ruso, se apodera de nosotros con un inmejorable ambiente frío de la estepa siberiana, donde todo se vuelve terrorífico cada vez que aparece una vieja bruja. Luego tenemos dos pequeños relatos, Stuss, historia de fantasmas con mensaje extraño y La isla de Bornholm, mención honorífica al cuento inglés gótico lleno de castillos, mazmorras y fantasmas con cadenas…

En definitiva, adoradores del diablo, objetos mágicos, mentes sin cordura y hombres lobo. Una buena antología para leer con el mal tiempo que llega. Lugares apartados, donde el miedo al desconocido, al extranjero, al viento ululante en la ventana, hará que disfrutemos de lo lindo con estas narraciones inéditas hasta el momento. Y encima un buen prólogo de Espido Freire te mete en situación.

Magnífico. Pero tengan cuidado con La vendedora de pasteles.