Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a Házael G, autor que ha publicado varias novelas en la línea Z de Dolmen. Así pues, hemos decidido hacerle unas cuantas preguntas para saber un poco más sobre él y sobre su Quijote Z.
CL: Lo primero de todo, ¿puedes decirnos quién es Házael? ¿Es tu nombre verdadero o un pseudónimo? Háblanos sobre ti.
Házael: ¡Ja, ja, ja, buena pregunta! Pues mira, puedo decir con todo el orgullo del mundo que es mi nombre verdadero: mis padres eran originales, y sacaron de la Biblia el nombre de un rey sirio que a primera vista es un tanto chocante. En lo referente a quién soy… pues una persona bastante normal, aunque probablemente mis amigos discutirían esa afirmación con gusto: me encanta viajar, escribir, disfrutar…
CL: Es una pregunta que suelo hacer en mis entrevistas, pero creo que es necesaria. ¿Cómo empezó tu afición por la literatura?
Házael: Mi padre es un lector verdaderamente voraz, y mi madre también lo practica bastante, así que no era nada raro ver libros por casa. Eso sí: no voy a decirte eso de que de niño era un lector apasionado de libros, porque mentiría: sí me gustaba leer, pero lo que me encantaba eran los comics, y también la televisión. Pero también es cierto que tenía momentos de lectura de libros, y hubo algunos que me marcaron para siempre, como “Momo”, de Michael Ende, o “El Paquete Parlante”, de Gerald Durrell. Un poco más tarde, a los 14, descubrí a Tolkien, y más o menos a los 21 tomé la sana decisión de leer los libros que había que leer, que eran principalmente los que me recomendaba mi padre: recuerdo que iba de visita a su casa y me iba con seis o siete, y cuando volvía al cabo de un tiempo, los dejaba en una mesa después de haberlos leído todos… y las pilas de libros leídos iban creciendo a su ritmo. Ahora ya no leo tanto, pero sin duda fue una época de mucho aprendizaje.
CL: ¿Puedes hablarnos un poco sobre cuál es tu género preferido y qué influencias has recibido en tu escritura?
Házael: Quizá te sorprendas, pero hoy por hoy, mi género preferido como lector es el ensayo: soy el lector más feliz del mundo con un libro del tipo “Historia de las Exploraciones Polares”. Y quizá te sorprendas más si te digo que casi no leo nada de ficción… pero me gusta con locura la fantasía bien entendida, y por eso me encanta Michael Ende (a quien considero una influencia muy directa en todo lo que yo hago). También soy deudor reconocido de Alejandro Jodorowsky: sus terapias me han marcado profundamente, y también su forma de escribir acerca de ellas y de su propia vida.
CL: Aparte de escribir el Quijote Z, ¿qué otros proyectos has realizado?
Házael: Profesionalmente, empecé escribiendo artículos en revistas y similares a finales de los 90’ (de cosas como cómic o cine), y para aquel entonces ya había escrito y publicado dossiers informativos sobre música de cine en la mallorquina Associació Balear Amics de les Bandes Sonores (ABABS). Por lo que se refiere a la literatura, comencé ganando un par de concursos de relatos, colaborando en un ensayo sobre erotismo publicado por Robinbook (llamado “La Cultura Libertina”), y publicando más ensayos sobre música de cine, y nada menos que un Kama Sutra japonés que me encargaron (del cual por cierto estoy muy orgulloso: acaba de reeditarse con el título “El Arte Oriental del Sexo”). Y por supuesto, “La Muerte Negra”, novela de zombis de Dolmen Editorial que mezcla Edad Media y no-muertos, y que fue el origen de todo esto.
CL: Antes de comenzar a escribir el Quijote Z, ¿habías leído Las aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha?
Házael: Intentarlo, lo intenté, precisamente porque mi papá siempre ha dicho que es uno de los dos únicos libros que merecen la pena de verdad… pero confieso que no pude acabarlo: me recuerdo leyendo su preciosa edición encuadernada en piel en cuatro volúmenes, pero sin pasar del primero. Eso sí, también recuerdo que me divirtió mucho, y que quedó pendiente para otra vez… y de hecho, la edición del 400 aniversario que usé principalmente para escribir mi libro me la había regalado él.
CL: Tengo que decirte que cuando leí el Quijote hace años mi afición por los zombis hizo que imaginase a Alonso Quijano luchando contra unos zombis que en realidad eran molinos de viento… ja, ja, ja. ¿Cómo te surgió la idea?
Házael: Jejejeeee… no me extraña, porque el Quijote ha tenido cientos de miles de interpretaciones y reinterpretaciones, lo cual, dicho sea de paso, ha ayudado a enriquecer la historia original y darle cientos de miles de visiones de lo más interesantes. Pero la idea, como he dicho siempre, no fue mía: después de escribir y entregar “La Muerte Negra” a mi editor, fue él, Vicente García, quien me lo propuso: al principio me pareció una locura, pero luego me lo tomé como un reto literario interesante… que además sabía iba a poner nervioso a mi papá, y confieso que eso me hacía mucha gracia.
CL: ¿Cómo ha sido el proceso de documentación? ¿Te resultó difícil trasladar la historia clásica a una versión zombi?
Házael: Bueno, mi libro se divide en dos partes: la historia previa de Cervantes en Lepanto, y el libro como tal, que fue lo primero que hice. Para el libro, no tuve ni un solo impedimento de tipo literario: ¡estaba todo allí! Lo único que había que hacer era cambiar palabras y expresiones antiguas adecuándolas al lenguaje de hoy, y sustituir la andante caballería por la cacería de muertos andantes. Juro por los dioses que había momentos en los que me preguntaba si realmente el Quijote no había sido al principio un libro de zombis…
Para el relato previo, por supuesto, el trabajo fue distinto: esa idea sí fue mía (mi editor me dijo que era realmente buena, y de hecho suele ser la parte que más gusta del libro), y necesité documentación e imaginación a partes iguales. Pero me lo pasé muy bien escribiéndola, dándole ese tono misterioso y creando además la conexión mallorquina con los judíos que participaron en Lepanto. De hecho, me encantaría saber qué opinión le merecería a un historiador de esa época concreta…
CL: De un tiempo a esta parte han comenzado a salir bastantes versiones zombis de clásicos (y las que todavía quedan), como Orgullo y prejuicio y zombis, Lazarillo Z… ¿a qué crees que es debido esto? ¿Podríamos clasificarlo como moda?
Házael: Sin duda es una moda, pero eso no es nada malo en sí mismo. Hay gente que lo critica sin más, pero a mí no me gusta criticar por criticar, precisamente porque tuve el placer de leer uno de los orígenes de todo esto, que fue el cómic de “La Liga de los Hombres Extraordinarios”, donde el guionista Alan Moore se permitió el lujo de coger un puñado de héroes clásicos literarios (Allan Quatermain, el capitán Nemo, la Mina Harker de “Drácula”, el doctor Jekyll…) y convertirlos en una especie de grupo superheroico… y lo que podría haber sido una estupidez mayúscula, resultó ser una verdadera obra maestra (lo cual no se puede decir ni mucho menos de la película resultante, que es lo que casi todo el mundo conoce). Jugar con los clásicos o con obras famosas no es ningún pecado, y es algo que siempre se ha hecho y siempre se hará (la historia del arte está llena de “revivals” y de reinterpretaciones más o menos respetuosas con la obra original): la cuestión es que el resultado sea interesante, o al menos, divertido.
CL: Hay muchas personas que opinan que hacer esto con los clásicos es una especie de herejía. No obstante, yo, como estudiante de filología (y como adoradora del Quijote, je, je, je), considero que es una iniciativa divertida, y que los autores no intentan burlarse de los clásicos. ¿Cómo está siendo tu experiencia ante la publicación del Quijote Z? ¿Te han llamado la atención o por el contrario les parece una buena idea?
Házael: Mira, la verdad es que, que me digas eso, me encanta. Hay gente que ha entrado en el juego que yo he propuesto y que se ha reído a carcajadas, y otros que me han dicho que por supuesto es inaceptable. Mi defensa es la siguiente: yo he jugado con el Quijote original, pero he procurado respetarlo y hacer además bromas cervantinas que yo creo que le hubiesen gustado incluso a su autor (el hecho de travestir al cura durante todo el rato, por ejemplo), y de todos modos, ¿acaso alguien cree que porque el Quijote Z haya sido escrito, se ha dañado de alguna manera al original? ¡Por favor! De la obra de Cervantes se seguirá hablando mucho después de que el Quijote Z sea únicamente una curiosidad olvidada, así que, ¿por qué enfadarse con ella?
Además, hay otra cosa que nadie suele tener en cuenta, y que es como mínimo curiosa: mi libro sólo recoge la primera parte del Quijote, entre otras cosas porque la segunda es más filosófica… y en ella, Cervantes somete al personaje a unas perrerías que a mí personalmente no me gustaron nada. ¡Imagina qué situación más surrealista, cuando yo leía la segunda parte del Quijote original y pensaba en que personalmente jamás le haría cosas semejantes a don Alonso Quijano!
CL: ¿Tienes planeado hacer otra versión zombi de algún otro clásico? Si no es así, ¿te gustaría de alguno en especial?
Házael: No me hables, no me hables… Los desgraciados de mis amigos me bombardean en cada reunión con cientos de miles de ideas del tipo “Heidi Z”, “Mazinger Z Z”, “ZZ Top Z”, “Cartas a un joven español Z”… y si a eso sumamos que papá cree que el otro libro que se puede leer de toda la historia de la literatura es “La Regenta”, sería toda una tentación hacer “La Regenta Z”, jiajiajiaaaaaa… Pero no, qué va: hablando en serio, esta ha sido una experiencia divertida, pero no me veo repitiéndola, al menos a priori. Aunque si mi editor se pone cabezón con algún libro que me llame tanto la atención como lo ha hecho este, quién sabe…
CL: ¿Estás trabajando ahora en algún proyecto?
Házael: uy, en muchísimos… de hecho, siempre estoy buscando editor, así que si alguno lee esto, que me llame, jejeeeee… Ahora mismo intento volcarme en lo más serio de mi producción, que es lo que yo llamo “Heptalogía de la Tierra Incontable” (para quien quiera echarle un ojo, que entre en http://tierraincontable.blogspot.com), que aún no tiene pretendientes editoriales serios. También tengo varias novelas de literatura erótica, pero tampoco quiere publicarlas nadie… o al menos, nadie que yo conozca. Y en cuanto a los zombis… pues Vicente dirá: yo tengo un par de ideas más en la cabeza, que podrían dar frutos fácilmente.
CL: Házael, hemos llegado al final de esta entrevista. ¿Podrías dar algún consejo a los escritores que están emergiendo en la temática zombi?
Házael: Caray, después de una entrevista tan chula, vas y me metes en un compromiso semejante… Mira, yo sólo puedo decir una cosa a la gente que quiera escribir, tanto de zombis como de otras cosas: que escriban. Parece una obviedad, pero yo he escrito durante muchos, muchísimos años, hasta lograr publicar libros, y lo importante es no rendirse. Ser escritor es maravilloso, aunque a veces también es un trabajo ingrato y poco comprendido, pero como decía Camilo José Cela, “quien resiste, vence”. Así que, si queréis escribir sobre zombis, ¡hacedlo!
CL: Sólo nos queda decirte, Házael, que ha sido un placer hacerte esta entrevista. Esperamos que continúes escribiendo y tengas mucha suerte en tus futuros proyectos.
Elena Montagud para Crónicas Literarias.