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Reseña: Después de ti, nadie, de María Jesús Sánchez.

Después de ti, nadie, es lo que comúnmente se denomina como romántico sobrenatural. Un género en boga actualmente gracias a la saga Crepúsculo.

Cabe destacar la forma, limpia de faltas ortográficas, muy meritorio teniendo en cuenta que se trata de una autora novel, aunque con amplia experiencia en la traducción. En el apartado estilístico, sin embargo, peca un poco al abusar de expresiones como “rió entre dientes”, “se encogió de hombros”, “puso los ojos en blanco”, etc. Lo cual provoca en el lector la sensación de que los personajes están sobreactuando.

En el plano documental se agradece comprobar el rigor histórico que alimenta y refuerza la trama principal. Todo lo referente a la subasta de Salamanca y el mundo de la compraventa y tasación de cuadros está muy bien llevado, manteniendo un perfecto equilibrio entre los datos referenciales y la acción.

En el aspecto sobrenatural poco hay de innovación, aunque tampoco se esperaba originalidad en ese sentido, pues el motivo principal de la novela es la relación amorosa entre la protagonista y un vampiro apuesto, adinerado y de corazón noble. Un vampiro de estas características, con una psicología tan definida, clara y delimitada, no da mucho juego. Tampoco es lo que se pretende y estoy convencido de que si fuese de otra manera el público aficionado a este género no lo aceptaría, ya que una relación emocional con un autentico monstruo amoral que se alimenta de sangre humana se aproximaría peligrosamente a la nada agradable violencia de género, y eso podría dar pie a malentendidos.  

Por otro lado la autora encara la relación entre los protagonistas desde el prisma de la madurez y la experiencia. Intuyo que en este sentido debe alejarse bastante de los libros de la saga Crepúsculo. Los protagonistas no son adolescentes. Ambos arrastran la experiencia y el desencanto de relaciones pasadas y poseen un fuerte carácter, lo que da pie a discusiones bastante graciosas que son coherentes con los perfiles de cada uno.

La sociedad vampírica que describe la autora actúa mas como trasfondo, como excusa para poder situar a Luis dentro de la trama, pero no va mucho más allá lo cual, en mi opinión, es un acierto, ya que no distrae la lectura con nada que no alimente la trama principal y en este sentido me quito el sombrero. La estructura de la novela no tiene ningún punto muerto.

La autora hace especial hincapié en el erotismo entre Elena y Luis casi desde el momento en que se conocen y hasta la última página del libro. Las diferentes escenas de cama (que no todas transcurren en una cama,  todo hay que decirlo) son el punto fuerte de la novela. Mucho más fuerte que el carácter sobrenatural de Luis, hasta el punto de que el libro funcionaria perfectamente si el hombre no fuese un vampiro.

En definitiva, un libro entretenido que hará las delicias de los aficionados al género romántico sobrenatural, tan de moda últimamente.