Reseña: Lo que perdimos, de Catherine O´Flynn

Catherine O´Flynn muestra de una forma magnífica una historia de orden inédito a la hora de narrar los hechos. Lo que perdimos ha sido una sorpresa para mí. En lo más profundo de mi ser buscaba una historia de Terror, o al menos de Misterio, desarrollada en un centro comercial. Porque he trabajado en un centro comercial. Porque he sido Vigilante. Además, no hay más que leer la contraportada para entusiasmarse con ese argumento.

Sin embargo, comencé a leer constantes capítulos apesadumbrados, párrafos llenos de tristeza y frases inmersas en el dolor y la pérdida de personas queridas. Se puede decir que estamos ante un maravilloso titulo para un libro. Porque Lo que perdimos, son tres palabras que definen demasiado bien el contenido de la novela que tenemos delante.

Pese a no ser lo que buscaba, me encantó porque los hechos penetran en tu sensibilidad. ¿Otro tipo de Terror?

La historia comienza en 1984. Lo que acontece a una niña de ocho años, la cual desea con todo su corazón fundar una agencia de detectives. De hecho, la va creando poco a poco; toma notas, detalles de lo que no debe faltar en su próspero negocio, lugares de encuentro a los que acudir para observar sospechosos… En definitiva, la primera parte cuenta la vida de Kate Meaney al completo; lo que le gusta, lo que no, quien le falta en la vida y como el destino la aprisiona para que ejerza en su soledad. Después, la historia avanza en el tiempo hasta 2003 y Kate Meaney ha desaparecido. Su mejor amigo se considera sospechoso y a partir de aquí, una serie de personajes, relacionados de una forma extraña entre sí; comienzan a desenmarañar la desaparición de la niña, a partir de unas apariciones fantasmales que se han dado en Green Oaks (el centro comercial).

Aunque quizás sea un misterio que tenga que desvelarse sólo. Porque el paso del tiempo, ayuda, así lo cree Catherine O´Flynn, así lo creo yo. También ayuda en este caso, que el mejor amigo de la niña… Bueno, esto es lo mejor, así que no destripo más. Me encantó.

Un argumento de los que angustian, de los que ensombrecen el alma. De los que te hacen cavilar sobre el paso de los años y activa tu subconsciente para alarmarte. Tal vez, no sea tarde, lleva como simbolismo. Nunca lo es, dicen otros. Para algunas cosas, sí, contestaría yo.

El destino está escrito, insistiría Kate Meaney, la niña de Lo que perdimos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *