Que un autor novel consiga con su primera novela lo que Carlos Sisí ha hecho con sus Caminantes es algo inaudito. Esta novela pertenece a la línea Z de la Editorial Dolmen, especializada en el género zombi y va ya por su cuarta edición. Y lo mejor de todo… esto no tiene visos de detenerse aquí.
Puede decirse que parte de “la culpa” de que el género esté de moda en nuestro país es de novelas como “Los Caminantes”, de Sisí. Autores como Loureiro y Carlos han puesto en marcha la moda de los “zombis ibéricos”, y era algo de agradecer puesto que no contábamos con ellos y sí con muchos zombis anglosajones, y es que es curioso ver como los zombis toman Málaga, o Vigo, por ejemplo, y no New York.
Y con esta premisa comienza la historia. Una novela coral plagada de personajes variopintos, que observan, atónitos, cómo Málaga se va al garete sumida en una invasión zombi. En grupo o solos, buscarán a más supervivientes, aunque siempre bajo la amenaza de acabar en la barriga de un “caminante”.
Aunque si algo me pareció muy destacable de esta novela es que los malos no son más malos (entiéndase malos como a los podridos) que los buenos, ya que dentro de la misma bondad se encuentra la maldad o la locura. Si no, que se lo pregunten al personaje del Padre Isidro o a los supervivientes de Carrenque. No hay nada que pueda aterrorizar más que la pérdida de la razón, porque los locos tienen el mecanismo de compresión jodido, y si encima ese loco se ha erigido como profeta del apocalipsis y puede hacértelo pasar mal… estamos jodidos, compañero.
Los Caminantes es una novela que se lee casi del tirón pese a tener casi trescientas páginas. La
prosa sencilla (que no simple), el estilo narrativo, alguna que otra variedad original en la trama, algo que se agradece, una buena variedad de personajes (tendremos desde ex convictos, médicos o hasta militares) y lo ameno de las aventuras y desventuras que sufren nuestros protagonistas hacen que quedemos pegados al libro como si Carlos le hubiese echado pegamento a la portada y a la contraportada para que no podamos cerrarlo.
Este libro nació del cariño y el respeto del autor hacia los zombis, algo que se nota en su lectura y se agradece. Así que no esperes más: Aranda, Moses, Dozer, Susana o el Padre Isidro te aguardan en una Málaga apocalíptica, donde los zombis son solo un peligro añadido más.
Y es que la pandemia no se los llevó. Los trajo de vuelta…